Nuestras prácticas culturales se ven trastornadas por la emergencia del digital y la aparición de nuevos modos de difusión de la creación artística. Así, el streaming revolucionó el acceso a las obras, y muy especialmente a la música.

En este contexto, la ministra de Cultura y Comunicación, Fleur Pellerin, afirmó la necesidad de garantizar a los artistas una remuneración que refleje equitativamente su contribución a la creación de valor, así como preservar la diversidad de la creación artística y de su difusión.

El proyecto de ley sobre libertad creativa, arquitectura y patrimonio, que comenzará en otoño de 2015, refleja el objetivo de situar la cultura y los artistas en el centro de la transición digital mediante la mejora del nivel de protección de los derechos de los artistasintérpretes e insuflando más transparencia y regulación en las relaciones entre los diferentes actores del sector: artistas-intérpretes, productores fonográficos y plataformas de música en línea.

No obstante, es necesario avanzar para lograr una remuneración justa para todos los agentes: La ausencia de constatación compartida en materia de remuneración de las explotaciones digitales de la música refleja profundos desacuerdos entre los representantes de los artistas intérpretes, de los productores de fonogramas y de las plataformas de música en línea.

Por ello, con el fin de llegar a un acuerdo sobre la definición de la estructura de remuneración y de la distribución de los ingresos procedentes de las explotaciones digitales de la música, la ministra de Cultura y Comunicación, Fleur Pellerin, ha confiado a Marc Schwartz, asesorar al Tribunal de Cuentas, una misión de mediación con el fin de hacer converger las posiciones de las partes interesadas y llegar a un acuerdo antes de finales de septiembre de 2015.