Un hombre respetado y amado por los franceses, Dominique Baudis, nos ha dejado.

Con emoción quiero saludar ante todo al gran periodista que fue, cubriendo desde sus comienzos el Líbano durante la guerra civil y más generalmente el Medio-Orient, y luego estableciendo con los franceses un vínculo de confianza duradera como presentador del noticiero televisivo de TF1 y luego de FR3.

Rindo homenaje también a su ejemplaridad en todos los mandatos que ha recibido del pueblo, como alcalde de Toulouse, diputado a la Asamblea Nacional, diputado europeo, presidente del Consejo regional de Midi-Pyrénées.

Siempre deseoso de servir a su país, Dominique Baudis, como Presidente del Consejo Superior del Audiovisual, fue un regulador imparcial y visionario, que supo modernizar la televisión francesa haciéndola pasar a la era digital con la TDT,  convenciendo a los escépticos y superando los obstáculos. A la cabeza del Instituto del Mundo Árabe, continuó defendiendo su ideal de intercambio entre pueblos y culturas. La bella misión de Defensor de los Derechos le era natural, al servicio de la equidad y del respeto de las personas.

La grandeza de espíritu y el valor lo caracterizaban, desde su exposición al peligro en el Líbano al servicio de la libertad de informar, hasta su digna defensa frente a las calumnias más viles, no lo olvidaremos.

Expreso mi más sentido pésame a su familia y a sus seres queridos.