Homenaje de Laurent Fabius, ministro de Asuntos Exteriores, y de Aurélie Filippetti, ministra de Cultura y Comunicación, a Hector Bianciotti.

Con Hector Bianciotti, perdemos a un gran escritor de lengua francesa procedente de otros lugares. Nacido en Argentina de padres
italianos, Hector Bianciotti primero habló y luego escribió en español. Su apropiación de nuestra lengua fue el hecho de una
larga y amorosa inmersión. Esto hasta el día en que, después de quince años de periodismo literario en París,
varias novelas escritas en español, cientos de artículos, se dio cuenta de que había empezado a soñar en francés.
Desde entonces - era en los años ochenta - decidió escribir como soñaba, solo en nuestra lengua, para
hacernos soñar aún mejor.

Editado en Gallimard y luego en Grasset, ganador de los más prestigiosos de nuestros premios literarios, crítico en el periódico Le Monde,
Hector Bianciotti se había incorporado totalmente, si se puede decir, a nuestra cultura. La nacionalidad francesa que tenía
solicitada y obtenida en 1981, la había adquirido en primer lugar con todo su ser, viviendo las palabras de nuestra lengua. Es
conocía y admiraba todas sus riquezas. A su vez, habrá enriquecido este tesoro que es nuestro bien común.