Aurélie Filippetti expresa su gratitud a Henri Loyrette por la notable acción que ha llevado a la cabeza del museo del Louvre, desde hace doce años.

Durante sus cuatro mandatos sucesivos, Henri Loyrette se dedicó constantemente a hacer del Louvre uno de los museos más grandes del mundo, una institución popular, moderna y abierta al mundo.

Bajo su impulso, el Louvre fue al encuentro del público más amplio, fiel al objetivo de democratización que anima el ministerio de cultura y comunicación desde su creación. Sin su compromiso personal, el Louvre-Lens, que presenta las obras maestras del Louvre en el corazón de una región industrial, no habría podido nacer. También se ha comprometido firmemente a favorecer el acceso al arte de las personas más alejadas, en particular los detenidos.

Su acción hizo del Louvre un museo profundamente moderno. El museo se ha dotado de una gestión adaptada a sus ambiciones, se ha abierto ampliamente a las nuevas tecnologías y ha constituido en la sociedad civil una red de apoyo sin precedentes que ha permitido realizar importantes adquisiciones.

Estas reformas llevadas a cabo por Henri Loyrette permitieron dar al Louvre esa proyección internacional a la que tan justamente estaba vinculado. El Louvre es ahora también un gran museo de las Artes del Islam, y el museo conoce hoy una notoriedad internacional notable, muy beneficiosa para nuestro país.

Este gran servidor del Estado llevó el Louvre al nivel de excelencia que merecen las colecciones únicas del mundo del museo. Quiero darle las gracias por ello.