Señor Presidente, Señorías, queridos amigos, Me alegra mucho encontrarme hoy con ustedes para esta reunión un poco solemne

puesto que marcará la conclusión de trabajos que sé que han sido particularmente intensos, tanto en las reuniones que usted ha celebrado, como, y más aún, quizásser, en los intercambios nutridos que han tenido juntos durante estos dos meses entre sí. He de decir que ustedes han sido ejemplares y diría plenamente «ciudadanos» en su voluntad de dialogar sin prejuicios y de hacer que se concluya un proyecto compartido que van a debatir también hoy.
Ahora bien, como siempre, la forma del debate ha determinado su fondo. A estos valores republicanos que habéis encarnado en vuestros debates, responden los valores que habéis llevado y el ministro de Cultura es particularmente sensible a ellos.
El primero de estos valores es lo que yo llamaría una cierta idea del patrimonio, de un patrimonio que me apetece llamar vivo, aunque parezca un poco trastornar los cargos de mi ministerio... Usted sabe que la protección del patrimonio no tiene nada que ver con una operación de simple conservación, que no terminaría más que congelar el paisaje arquitectónico queriendo fijarlo en un estado supuestamente originario, «tal que en sí mismo al fin la eternidad no lo cambiaría»si se me permite parodiar así, invirtiéndolo, el famoso verso de Stéphane MALLARMÉ.
La valorización del patrimonio - os acordáis de que había insistido en este término de valorización en la apertura de vuestros trabajos - no tiene verdaderamente sentido si no se inserta en la vida de la ciudad, si sabe abrazar las aspiraciones de los que han elegido su domicilio como para los que sólo están de paso.
Vuestros trabajos no sólo han rechazado la antinomia entre el patrimonio y la vida de la ciudad, sino que han tomado plenamente nota de los vínculos estrechos y, mejor dicho, indisociables, entre patrimonio - y, más ampliamente, acción cultural - y desarrollo sostenible. A veces se dice que todo es cultura, y estoy convencido de que todo es también medio ambiente, en el sentido amplio del término, incluida la cultura: allí hay un matrimonio posible, deseable e incluso un matrimonio feliz si el contrato inicial es claro. La grenelle del medio ambiente nos incita a una forma de cambio cultural que debe ayudarnos a tomar conciencia de esta unión profunda y que tendremos que aprender a reforzar, entre el bienestar que prometen paisajes notables, barrios históricos, de los monumentos más humildes como los más prestigiosos, y las exigencias medioambientales.
Este medio de vida, este ecosistema por así decirlo, nadie tiene más la carga legítima y la preocupación vigilante que los responsables de terreno que son la fuerza de nuestros territorios. Cincuenta años después de la creación de nuestro ministerio, la descentralización cultural ha sido un gran éxito, pero no hay que detenerse en tan buen camino, y creo que el Estado tiene todas las razones para confiar aún más en los actores locales, en particular en los elegidos.
Se sabe que el Estado asume sus responsabilidades en el ámbito del patrimonio. Son financieras, también están encarnadas por un cuerpo de funcionarios y servicios en la región cuyo papel, los éxitos, recordar la difícil y compleja tarea, la competencia, en un contexto en el que, con demasiada frecuencia, todavía lo sé, la dedicación debe suplir los medios.
Pero responsabilidad no debe rimar con ejercicio solitario del poder, rechazo del diálogo, abandono de las competencias existentes. Es hora de escuchar lo que tienen que decir los representantes locales, de recoger sus experiencias, al final de todas estas décadas de descentralización, que los han hecho cada día más atentos a los problemas culturales y los han hecho, tanto en este terreno como en los demás, los socios y, por así decir, los pares del Estado - los «duques y pares de Francia», si quieres...
Su comisión tenía, pues, la tarea muy compleja y muy crucial de inventar las reglas de una protección patrimonial que sea capaz de conjugar sus propios objetivos - protección, apertura, papel cultural - con los del desarrollo local y con las ambiciones medioambientales que todos compartimos para nuestro planeta.
Nos compromete a articular mejor nuestras concepciones, nuestros ideales, nuestros universos para construir un saber-vivir que integre todos sus componentes. Se trata nada menos que de fundar la valorización patrimonial del siglo XXI.
Creo que ha encontrado un equilibrio que debe permitir superar los bloqueos recíprocos que con demasiada frecuencia hemos conocido en el pasado. Si al menos las propuestas del ponente cuentan con su apoyo y el de sus colegas, podrá lograr una simplificación y una reducción de los procedimientos, lo que está en juego para los agentes económicos y el signo de una administración más moderna y reactiva.
El Estado tomará parte en esta aventura.
Las propuestas formuladas por el ponente general después de oírle recogen hoy su acuerdo indispensable para la prosecución del proceso iniciado, por lo que lanzaré YO mismo, con el conjunto del personal interesado, y en relación con el orden y las escuelas de arquitectos, la obra de gran envergadura que pondrá a los arquitectos de los edificios de Francia a la vanguardia de esta nueva estrategia. Los instalaré en el nuevo papel que la reforma les asigna - el de no más solistas, por virtuosos que sean, sino verdaderos directores de orquesta. Esta obra se insertará en uno de los grandes ejes de una reforma de la arquitectura futura, que debe situar la exigencia de valorización del patrimonio en el centro de todas las intervenciones arquitectónicas.
Volvamos a lo inmediato. Sobre la base del acuerdo alcanzado, es necesario proponer las enmiendas legislativas necesarias para su pronta traducción. Sin perjuicio de sus debates, le propongo que convoque sin demora a la Comisión mixta paritaria antes de que sea necesaria. Puesto que la Ley Grenelle II está hoy ante la asamblea, deseo que, de acuerdo con sus colegas senadores aquí presentes, los diputados se apoderen del texto para llevarlo sobre los fondos bautismales de la ley.
A partir de hoy, tendremos que preparar los textos reglamentarios necesarios, así como la instrucción con la que orientaré el nuevo curso de la acción administrativa, procediendo a todas las concertaciones necesarias para que sea bien comprendida, bien aceptada, y que todos los actores puedan adherirse a ella sin reservas.
Tengo la preocupación de mantener el habla. Por lo tanto, pediría a nuestro ponente general que me - nos - informe del progreso de las medidas, a un ritmo semestral, dirigiendo sus observaciones al conjunto de los presentes o representados.
Por fin debemos ampliar nuestro horizonte. Lo que comenzamos hoy es un nuevo capítulo de una excelencia francesa reconocida fuera de nuestras fronteras. Podemos ser, en Europa, los portadores de un nuevo «estándar», de una valorización del patrimonio cuya originalidad harán la eficacia medioambiental y la inserción en una dinámica a la vez cultural y de desarrollo. ¿Por qué no ver en ello las premisas de un nuevo impulso europeo, que se inspiraría en estos principios y métodos? Les invito a reflexionar sobre ello - porque ustedes lo han comprendido, no sólo hemos puesto fin juntos a una divergencia, hemos explotado los contrastes para dar un nuevo color a nuestras ambiciones compartidas, la de un patrimonio que lleve la promesa de una vida humana reconciliada con su entorno.