Querido Norio Sasaki, Es una alegría para mí recibiros hoy en los salones del Ministerio de Cultura y Comunicación para rendir homenaje al compromiso y a la generosidad de Toshiba, una generosidad a la altura de la importancia de su empresa en la escena mundial de la innovación y de las altas tecnologías. Usted preside desde 2009 un gigante histórico de la industria japonesa, que participa en esta nueva aventura del mecenazgo en materia de desarrollo sostenible, querida para mi ministerio.

Hace un año que empezaste a hablar con el Museo del Louvre. Han dado lugar a un patrocinio extremadamente generoso, tanto en especie como en efectivo. Gracias al apoyo de Toshiba, que se inscribe en un proceso de control del consumo de energía, el Louvre, centro de la cultura francesa y del patrimonio universal, podrá renovar completamente la puesta en luz de la pirámide diseñada por Ieoh Ming Pei, a continuación, las fachadas del patio Napoleón y del Patio Cuadrado, por medio de un innovador sistema de iluminación tipo led: diodos electroluminiscentes que permiten un ahorro de energía sustancial preservando la dimensión estética de la iluminación del palacio.

Hoy en día, la gran pirámide, las tres pirámides y el pabellón Colbert se benefician. La iluminación de todas las fachadas de la corte Napoleón se completará en el primer semestre de 2012, y la del patio cuadrado en 2013. Toshiba, socio principal de la puesta en luz del museo del Louvre, financiando más de la mitad de los costes de la operación, nos ayuda a trabajar en favor de un consumo energético responsable y de la defensa del medio ambiente.

El Louvre, por su tamaño y su prestigio mundial, debe ser, entre nuestros establecimientos públicos, ejemplar. En septiembre de 2010, el Louvre contrajo un fuerte compromiso en materia de control energético, al firmar la Carta de Desarrollo Sostenible de los establecimientos públicos y empresas públicas. La renovación de la iluminación permite al Louvre realizar un 73% de ahorro de energía eléctrica, lo que constituye un avance considerable; y el coste de la iluminación exterior del Louvre debería reducirse de 50.000 euros a 13.000 euros al año.

Quiero subrayar que para el Louvre también, la Fundación Internacional Toshiba, sin ánimo de lucro, habrá financiado en especie la versión japonesa de las hojas de información consultables en las salas del Museo entre los años 1990 y 2005: las asociaciones entre sus dos casas forman parte de una historia.

Por todas estas razones, como ministro de Cultura y Comunicación, quiero expresar nuestro agradecimiento y gratitud a Toshiba, a su presidente y a todos sus colaboradores. A pesar de la catástrofe de la que fue víctima Japón el pasado mes de marzo, a pesar de las dificultades vinculadas a una convalecencia nacional en la que, por otra parte, usted participa activamente, usted ha mantenido su compromiso con el Louvre. Por ello, deseo rendirle un sincero y cordial homenaje.

Toshiba fue la empresa que produjo la primera lámpara en Japón en 1890. Se ha convertido en uno de los principales actores mundiales, con unos 200.000 empleados, en ámbitos que van desde la electrónica a los sistemas de infraestructura social, desde los semiconductores hasta los coches eléctricos, Toshiba, cuya estrategia está orientada a la vez a la creación de valor y a la mejora de los modos de vida, demuestra hoy, bajo su presidencia, una ejemplaridad y una integridad en materia de eco-responsabilidad de las más ambiciosas. Con este espíritu, su empresa decidió poner fin a la fabricación de lámparas incandescentes en marzo de 2010.

Junto con su notable apoyo a la investigación científica y a la protección del medio ambiente, el mecenazgo cultural es también una prioridad para Toshiba. La sociedad japonesa interviene así ante las más prestigiosas instituciones internacionales: pienso en las donaciones al Victoria & Albert Museum desde 1986, cuya empresa es miembro de la sociedad de los Amigos desde 2008; en su apoyo al Nuevo Teatro Nacional de Tokio y al «Japan Festival» en el Carnegie Hall de Nueva York en 2010-2011. Deseo también evocar vuestro generoso apoyo al proyecto conmemorativo «Francia y Japón: 150 años de historia diplomática» organizado en 2008 por la Academia de Inscripciones y Bellas Letras.

Me alegra que una empresa como la suya pueda apoyar la acción que lleva a cabo mi ministerio en favor de la cultura y del desarrollo sostenible. También soy especialmente sensible al hecho de que esta convergencia de nuestros compromisos viene a honrar una amistad entre el Japón y Francia que sigue siendo inalienable.

Con gran placer, querido Norio Sasaki, le entrego este mediodía, para Toshiba Corporation, la medalla de Gran Mecenas de la Cultura.