Homenaje de Frédéric Mitterrand, ministro de Cultura y Comunicación, al maestro Capello.

Como millones de franceses, me entristece profundamente la
desaparición del maestro Capello, de su verdadero nombre Jacques Capelovici,
cuyo único nombre evoca veinte fieles años de «Juegos de las 20h» en
ES 3, y miles de rejillas de flechas en Télé 7 días.

Era un eminente lingüista y un apasionado del francés «de bon aloi»
que durante toda su vida supo propagar de manera lúdica y familiar. Su
maravillosa bondad sabía suavizar sus severas lecciones
de ortografía y gramática, hasta en los «Big Heads»
de la que era un socio distinguido. Gracias a él, la exigencia de la lengua
se había vuelto popular.

Habrá aprovechado sus fuerzas hasta el final, publicando sus últimas
rejillas dobladas en diciembre pasado, a pesar de la enfermedad. Deja un
ejemplo estimulante para todos los amantes de Rabelais, Molière y
del Grevisse.