Doce años después del último estudio nacional sobre las bibliotecas municipales en Francia, el Ministerio de Cultura publica los resultados de la última gran encuesta sobre los públicos y los usos de estas bibliotecas.

Ante la creciente competencia de las pantallas ya detectada en la última edición de Prácticas culturales de los Francés y en un contexto de aumento del número de lugares de lectura pública debido a la voluntad conjunta de las colectividades y del Estado, se esperaba esta nueva encuesta.

Pone de relieve un movimiento de fondo en favor de la frecuentación de los equipos de lectura pública, ya que el 40% de los franceses de 15 años o más fueron a su biblioteca en 2016 (35% en 2005). Esta encuesta muestra también una modificación en profundidad y a largo plazo de la relación que mantienen los franceses con las bibliotecas, que nueve de cada diez franceses han tenido que frecuentar al menos una vez en su vida.

Los equipos de lectura pública se han convertido así en indispensables e indispensables para las jóvenes generaciones, que los frecuentan masivamente y para las cuales constituyen un vínculo eficaz de las políticas de educación artística y cultural. El uso de estas instalaciones también está cambiando: antiguamente se centraba en préstamos y libros, pero se ha diversificado considerablemente, en relación con la riqueza de los servicios ofrecidos por los bibliotecarios, in situ, en línea o fuera de las paredes. Lugar de trabajo y de formación, de intercambios y encuentros, de esparcimiento y de ocio, la biblioteca pública se dirige a todos y conserva una buena imagen y una fuerte legitimidad ante sus públicos y no usuarios.