Es con gran emoción que me entero de la desaparición de Paul Virilio.

El urbanista y filósofo Paul Virilio, antiguo director de la Escuela especial de arquitectura, murió a la edad de 86 años.

En 1963, funda con el arquitecto Claude Parent el grupo Architecture Principe. Publican juntos el manifiesto de la «Función oblicua» que marca un punto de inflexión en la historia de la arquitectura contemporánea, que se encarna sobre todo en una serie de edificios de las Treinta Gloriosas como la iglesia de Santa Bernadette del Banlay en Nevers, verdadera obra maestra de la arquitectura que co-firma con Claude Parent.

Gran intelectual con pensamiento libre, desarrolla una reflexión visionaria sobre la ciudad y la metrópoli, el progreso y la aceleración del tiempo, hasta contemplar las nociones de accidente y catástrofe.

En 1991, dedicó una exposición sobre la velocidad a la Fundación Cartier.

Autor de una treintena de libros, colabora en las revistas Espíritu, Arquitectura de Hoy, Urbanismo

Con su desaparición, el mundo de la arquitectura y del urbanismo pierde a un gran teórico que ha sabido anticipar la ciudad y las sociedades en su evolución creciente.

Mi más sentido pésame a su familia.