Señora diputada,

Señoras y señores presidentes,

Señoras y señores directores y directoras,

Señoras y señores:

Me complace estar hoy aquí con ustedes en este nuevo Comité para la Igualdad. Quiero agradecer a cada una y a cada uno de ustedes su participación en estos intercambios, que van a enriquecer con sus experiencias y puntos de vista variados. 

En un momento en que todos estamos muy movilizados para hacer frente a los terribles efectos de la crisis sanitaria en el mundo cultural, es indispensable seguir trabajando con determinación y eficacia para hacer avanzar los otros combates esenciales que tenemos que librar a largo plazo.

La igualdad entre mujeres y hombres, la lucha contra la discriminación, la violencia y el acoso sexual y de género son, por supuesto, prioridades de primer orden.

Gran causa del quinquenio, la igualdad entre mujeres y hombres figura en el centro de las preocupaciones del Ministerio de Cultura, que fue el primero en dotarse de un comité dedicado a esta cuestión.

Como usted sabe, puesto que ya he podido expresarlo por otra parte, estoy especialmente atenta al respeto de esta exigencia fundamental. Y sabemos, a pesar de la amplitud de los progresos realizados en estos últimos años, que deseo saludar, que el mundo de la cultura sigue siendo con demasiada frecuencia el marco de situaciones inaceptables.

Las desigualdades y las violencias que enfrentan las mujeres son ahora ampliamente conocidas, observadas y analizadas.

Por otra parte, quiero saludar el valor de todas las que se atreven a tomar la palabra para denunciar públicamente los abusos de los que han sido o son víctimas.

Si bien no corresponde a la opinión pública juzgar tal o cual situación individual, designar culpables, estas declaraciones son necesarias porque ponen de relieve los mecanismos estructurales que las han hecho posibles. Contribuyen, en complementariedad con los datos estadísticos de que disponemos, a darnos las armas para actuar de manera adecuada y eficaz con el fin de proteger y dar las mismas oportunidades a todos nuestros conciudadanos.

¡Ante esta realidad que ya no es posible ignorar, no podemos retroceder!

Debemos dotarnos de los medios para que la igualdad deje de ser un objetivo compartido, para que se traduzca en hechos, en cada una de las vías culturales, en un horizonte temporal cercano y realista.

Este movimiento está en marcha. Este comité es uno de los signos concretos. Desde su última reunión, que se celebró hace más de un año debido a la situación excepcional a la que nos enfrentamos, se han logrado muchos avances.

Estos avances se deben a la movilización de las instituciones públicas, del conjunto de sus socios y de los actores asociativos. Se los debemos a la participación de todos y cada uno de ustedes en este comité ministerial.

Estos avances acompañan un movimiento de fondo que afecta a todos los sectores profesionales, que afecta a la sociedad francesa en todos sus componentes. Esta evolución, esta revolución, suscita un debate apasionado, a menudo inflamado e incluso abiertamente conflictivo, abriendo el camino a posiciones a veces radicales.

Por lo demás, el mundo de la cultura se sitúa en el epicentro de estos debates y, por tanto, debemos trabajar con una responsabilidad particular de manera decidida y constructiva, con un espíritu lúcido y apaciguado.

Como ya he dicho, muchos de los logros ya se pueden atribuir a nosotros.

Me resulta totalmente imposible esbozar un balance exhaustivo en pocas palabras, y las intervenciones que seguirán permitirán elaborar un panorama más completo de las iniciativas aplicadas en cada uno de los sectores culturales.

Pienso en particular en el sector del cine y del audiovisual, fuertemente movilizado en estos retos.

La tercera edición de las Jornadas por la Igualdad, la Paridad y la Diversidad, que se celebraron hace unas semanas, brindó la oportunidad de hacer balance de este tema.

Se presentaron los dispositivos surgidos del compromiso conjunto de los profesionales y del CNC, y en particular el condicionamiento del pago de las ayudas al respeto de obligaciones estrictas en materia de prevención y detección de la violencia sexual y sexista.

Se trata de un acto extremadamente fuerte que responsabiliza al conjunto de los agentes del sector y garantiza el establecimiento de medios concretos y eficaces en beneficio de todos.

Acojo con satisfacción la aplicación de un enfoque similar para el sector musical.

Desde hace algunos días, el acceso a las ayudas pagadas por el Centro Nacional de la Música está condicionado al respeto de un protocolo de prevención y tratamiento de las situaciones de violencia sexual y de género.

Elaborado en estrecha consulta con los representantes del conjunto de los profesionales interesados, este protocolo prevé que los empresarios aseguren la formación de sus equipos permanentes y del conjunto de los agentes para que cada uno pueda estar en condiciones de identificar, identificar las situaciones problemáticas. Debe disponerse de un mecanismo de denuncia eficaz para que cada situación sea tratada y tratada adecuadamente. También debe garantizarse la protección de las presuntas víctimas y de los posibles testigos.

La acción del CNM en favor de la igualdad entre las mujeres y los hombres no se limita a la aplicación de este protocolo de lucha contra las situaciones de violencia. Se basa en un enfoque global, cuyo objetivo es fomentar las iniciativas de los agentes del sector mediante ayudas específicas cuyo importe aumenta constantemente, así como un capítulo de observación.

Así, conoceremos muy pronto los resultados del estudio realizado sobre el lugar de las mujeres en los festivales, en todos los campos musicales. Los festivales son un campo de estudio particularmente interesante, que debería ofrecer ricas enseñanzas en la medida en que estos acontecimientos desempeñan un papel motor en la promoción de los talentos y las trayectorias profesionales de los artistas.

En el largo camino hacia la igualdad, podemos contar con numerosas iniciativas de los profesionales de la música. Para citar solo uno, entre muchos proyectos y realizaciones, mencionaré el gran concurso internacional de jefes de orquesta, «La Maestra», organizado por la Filarmónica de París y la Orquesta Mozart de París. Dada la muy escasa representación de las mujeres en la profesión, deseo que este concurso pueda mantenerse, ya que es esencial que las mujeres jefes de orquesta conozcan una visibilidad a la altura de su talento.

Otro sector al que debemos prestar especial atención son los medios de comunicación.

El informe que me presentó la diputada Céline Calvez, en septiembre pasado, sobre la posición de las mujeres en los medios de comunicación en tiempos de crisis, estableció un diagnóstico profundo de la situación tanto en la prensa como en los medios audiovisuales, cuyas enseñanzas van muy por delantemás allá de los períodos de crisis. Las recomendaciones formuladas en este informe parlamentario alimentan nuestros debates con los representantes del sector, que comparten la voluntad de hacer progresar la paridad tanto entre los profesionales del sector como en los contenidos de información que producen y difunden. De las 26 recomendaciones del informe, 24 se aplicarán con el apoyo de la ministra encargada de la igualdad entre mujeres y hombres, Elisabeth Moreno, en relación con el CSA y, por supuesto, gracias a la participación de los propios medios de comunicación. Estas recomendaciones contribuirán a mejorar estructuralmente el lugar de la mujer en los medios de comunicación.

El fuerte compromiso del Ministerio de Cultura en favor de la igualdad entre mujeres y hombres y de la lucha contra la violencia y la discriminación en el trabajo implica también que él mismo demuestre una ejemplaridad absoluta en este ámbito.

Para ello, la orden judicial no es suficiente.

La prevención y el tratamiento de tales hechos y actuaciones requieren un saber ser, pero sobre todo un saber hacer. Por ello, era imperativo equipar mejor a los profesionales de mi Ministerio y reforzar su acompañamiento.

Acabo de dirigir un conjunto de fichas «Reflejo» al conjunto de mis servicios y de los establecimientos públicos, incluidas las escuelas. Estas fichas prácticas proporcionan un apoyo operativo para acompañar concretamente a los equipos en la detección y denuncia de los hechos, la realización de procedimientos administrativos y, en su caso, penales.

Estas fichas recuerdan también la necesidad de desarrollar una cultura de prevención de la violencia, de recogida de las denuncias y de acompañamiento de las víctimas.

Recuerdan la importancia de los canales de denuncia existentes en el Ministerio, y en particular de las células de escucha AlloDiscrim/AlloSexism.

Pero, como complemento, es indispensable que los tutores desempeñen plenamente su función y ejerzan la responsabilidad que les corresponde. Por consiguiente, he pedido a mi Administración que generalice y reafirme los retos de la prevención de la violencia y del respeto de la igualdad en las cartas de misión de los dirigentes y en los instrumentos de diálogo de gestión establecidos entre mi Ministerio y sus instituciones públicos.

Concedo una importancia especial a la lucha contra la violencia y el acoso sexuales y sexistas en las escuelas, ya que es allí donde los jóvenes se encuentran en una etapa decisiva de su carrera profesional y su trayectoria de vida, y que se forman los hábitos de trabajo y de la vida en sociedad.

Sé que los centros nacionales de enseñanza superior bajo la tutela del Ministerio de Cultura ya están comprometidos en esta lucha que requiere una movilización a largo plazo. Realizan acciones para responder concretamente a situaciones de violencia y acoso sexual y de género.

Para apoyar este movimiento, deseo que el conjunto de las fichas «reflejos» que he mencionado se complementen con un dispositivo de información específico destinado a los estudiantes de las escuelas. Deseo que este «kit complementario» esté constituido de aquí a mediados de febrero, y que su elaboración asocie a representantes de las escuelas, para que se adapte a las realidades sobre el terreno.

Además, espero que las escuelas nacionales puedan ofrecer a sus alumnos acciones de sensibilización y formación en la lucha contra la violencia y el acoso de carácter sexual y de género. Para que esta ambición se traduzca rápidamente, el Ministerio los apoyará financieramente.

Más allá de los centros de enseñanza superior cultural, que deben estar en la vanguardia de nuestra acción, debemos procurar movilizar a todos los agentes culturales en nuestros territorios.

Este es el sentido del plan de acción para la igualdad entre mujeres y hombres que elabora el Ministerio de Cultura con las federaciones de colectividades territoriales.

Este plan de acción se concibe en el marco del Consejo de Territorios para la Cultura, instancia esencial que permite articular la acción del Estado con la de las colectividades, absolutamente primordial, en relación con los DRAC. El contenido de este plan de acción se presentará en una próxima reunión del CTC.

Definirá prioridades comunes y los medios que cada uno se comprometerá a poner en marcha para desplegar acciones concretas en todos los lugares culturales, y en particular los lugares culturales de proximidad que son las bibliotecas y las mediatecas, en toda Francia.

Por último, las encuestas sobre la composición de los equipos en el seno de las empresas en el ámbito de las artes y la cultura ponen de manifiesto una situación aún desequilibrada del lugar que ocupan las mujeres. La estrategia de aceleración en las industrias culturales y creativas que lleva el Ministerio de Cultura y que está dotada de 400 millones de euros financiados por el cuarto programa de inversiones de futuro, nos ofrece una oportunidad única de mejorar el lugar de las mujeres en la economía de la cultura. Se trata de un reto importante para el que me ha parecido indispensable inscribir, en el marco de esta estrategia de aceleración, un eje portador de paridad, igualdad y diversidad.

Estos son los ejes estructurales de la acción que lleva a cabo el Ministerio de Cultura en favor de la igualdad, junto con el conjunto de los actores institucionales, asociativos, profesionales de la cultura que proponen soluciones concretas y eficaces para que nuestro país progrese cada día hacia la igualdad real.

Todos los presentes somos conscientes de que aún no hemos llegado al final del camino. Pero cada logro es una etapa decisiva que nos acerca al objetivo que moviliza al conjunto del Gobierno: la igualdad entre las mujeres y los hombres.

Le cedo ahora la palabra para que pueda comunicarnos las acciones llevadas a cabo en cada uno de los ámbitos que representa. Le doy las gracias.