Discurso de Franck Riester, ministro de Cultura, con motivo de la firma de la carta «Por las mujeres en los medios de comunicación» el 21 de enero de 2020

Señorías,

Damas y caballeros electos,

Señoras y señores presidentes,

Señora Presidenta de Honor, Françoise Laborde,

Señoras y señores:

Queridos amigos:

Hace menos de un año nos reunimos aquí en torno a los 18 primeros firmantes de la carta de la asociación «Por las mujeres en los medios de comunicación».

Hoy en día, un número aún mayor de ustedes da testimonio con su presencia de su compromiso contra el acoso sexual y las conductas sexistas.

Dentro de unos instantes, este texto contará con 58 nuevos signatarios.

¡Qué logro tan grande!

Esta excepcional movilización se debe a la acción decidida y eficaz de «Por las mujeres en los medios de comunicación».

Deseo dar las gracias a su presidenta, querida Françoise Laborde, así como a todos sus miembros, por todo el trabajo realizado.

Grupos de televisión, de radio o de prensa, sociedades de producción, actores de la industria musical, organizaciones profesionales, festivales: es todo el sector de los medios en sentido amplio que habéis conseguido federar en torno a un reto esencial.

Algunos acontecimientos recientes han demostrado que la voz de las mujeres víctimas de acoso o violencia no es en vano.

Que hoy más que nunca era escuchada, escuchada, tenida en cuenta.

Que tenía el poder de cambiar las relaciones de fuerza, de transformar nuestra visión de las cosas.

En esta toma de conciencia que afecta al conjunto de la sociedad francesa, la cultura está a la vanguardia.

Pienso en particular en los testimonios de Adele Haenel o de Vanessa Springora, que contribuyen a romper la ley del silencio que durante demasiado tiempo ha sofocado la voz de las víctimas.

Ante tales hechos, debemos ser inflexibles. No siempre hemos estado a la altura.

Pero ya lo he dicho: el talento no es, ni debe ser, una circunstancia atenuante o una garantía de impunidad. En el plano de la ley, el artista es un justiciable como los demás. Los actos que comete exigen las mismas sanciones que los cometidos por otros. Sin embargo, corresponde a la justicia pronunciarse sobre posibles culpabilidades y no a la opinión pública ni a los medios de comunicación.

Por otra parte, no olvido que debemos defender con fuerza la libertad de expresión y de creación. Dentro de los límites definidos por la ley, esta libertad es uno de los pilares de nuestra República. Por lo tanto, debemos estar absolutamente vigilantes para proteger a los creadores y sus obras frente al creciente espíritu de censura. Es responsabilidad del Ministerio de Cultura.

 

Para poner fin a la ley del silencio en materia de comportamientos sexistas, ya es hora de pasar a la acción.

Proteger a quienes sufren lo intolerable. Sancionar a los culpables de tales actos. Y sobre todo, prevenir lo irreparable antes de que se cometa.

Es nuestra responsabilidad garantizar que todas y cada una de las personas se desarrollen en un entorno profesional seguro, respetuoso y sereno.

Esta lucha la llevo al Ministerio de Cultura con la mayor determinación. Con una sola consigna: tolerancia cero.

Para evitar que se repitan actos como los que han ocurrido, todos los informes que llegan a nuestro conocimiento son sistemáticamente objeto de un tratamiento exhaustivo. En caso necesario, se proporciona asesoramiento jurídico y psicológico a las víctimas.

Del mismo modo, como saben, deseaba que el pago de las ayudas por el CNC estuviera condicionado al respeto, por parte de las empresas que las solicitan, de obligaciones en materia de prevención del acoso.

Como propuso el colectivo 50/50, se deberán nombrar coordinadores en materia de prevención de la violencia y del acoso sexual y de género, en los rodajes y en la promoción de las películas. Esta medida entrará en vigor muy pronto.

El Ministerio de Cultura también apoya numerosas iniciativas de los medios de comunicación y la cultura.

Pienso en particular en la firma de cartas en los centros de enseñanza. Debemos prestar especial atención a estas instituciones que forman a los profesionales de los medios de comunicación del futuro. Por ejemplo, el Ministerio participó en el grupo de trabajo de la Conferencia de Escuelas de Periodismo, que dio lugar a la aprobación de una carta de ética en las 14 escuelas.

También deseo referirme al apoyo que he deseado prestar a la célula de escucha y asistencia creada por la FESAC. Accesible al conjunto de los asalariados permanentes e intermitentes del espectáculo vivo y registrado, estará operativa en pocos días.

Estas y otras iniciativas que podría haber mencionado son testimonio de los avances que hemos logrado con nuestra acción colectiva.

Y esto es solo el comienzo. El movimiento está en marcha, no se detendrá. Nos aseguraremos de que lo acompañamos. Para amplificarlo.

«Salimos quinientos, pero con un rápido refuerzo, Nos vimos tres mil al llegar al puerto», clamaba el Don Rodrigo del Cid de Cornelio.

¡Este «rápido refuerzo» lo asegura usted!

Gracias a todos ustedes que han decidido apoyar la Carta que nos reúne hoy, estamos dando un paso más hacia nuestro objetivo común. 

Esta carta permitirá, en todas sus empresas, sensibilizar a todos los empleados sobre lo que es el acoso y la violencia sexual y de género.

De este modo podrán identificar mejor los comportamientos inaceptables. También permite acompañar y apoyar a las víctimas.

Para poner en práctica los medios de acción a la altura de estas ambiciones, los nuevos signatarios podrán apoyarse en las experiencias de quienes fueron los primeros en aplicarla, que veo muchos entre nosotros. Algunos darán su testimonio dentro de un momento. Gracias por haber venido hoy a renovar vuestro compromiso.

Pero no debemos perder de vista nuestro objetivo: la igualdad entre mujeres y hombres.

La lucha contra la violencia y el acoso sexual y por razón de género es una condición indispensable y primordial. Pero también debemos ir más allá.

En el seno de las empresas, las que ustedes representan y todas las demás, hay que velar por que se respete la paridad en todos los niveles de responsabilidad, es necesario que hombres y mujeres reciban el mismo salario por trabajo igual.

Y como empresas de medios, también tienen una responsabilidad especial.

Las imágenes, los sonidos, las palabras, los relatos que usted produce y difunde tienen una gran influencia en su público y, por tanto, en nuestra sociedad. Lo sabemos, tienen el poder de cuestionar las falsas evidencias, de marcar las mentalidades.

Por lo tanto, es esencial eliminar todos los estereotipos, especialmente los relativos a la representación de la mujer. Se trata de un reto importante que debe movilizar al conjunto del sector de la cultura. Sé que muchos de ustedes ya se están involucrando en este camino.

A partir del compromiso que asumen hoy, les invito a todas y a todos a hacerse cargo de estas cuestiones, que, por otra parte, podrían integrarse en una versión enriquecida de la Carta.

Como saben, el Presidente de la República ha hecho de la igualdad entre mujeres y hombres la gran causa nacional de este quinquenio. Todo el Gobierno se ha movilizado en torno a esta cuestión.

Por tanto, iniciativas como las de la asociación «Por las mujeres en los medios de comunicación» podrán contar siempre con mi apoyo.

Porque es urgente actuar.

Una vez más os doy las gracias a todas y a todos por vuestro compromiso. Honra al mundo de los medios de comunicación y de la cultura, del que sois eminentes representantes.

En la primera firma eran 18. Hoy son 57 más. ¿Habrá suficiente espacio en el salón de los Mariscales para acoger al conjunto de los próximos firmantes? ¡Deseo que no!