Daniel Cordier, ex secretario de Jean Moulin y gran figura de la Resistencia durante la Segunda Guerra Mundial, era también marchante de cuadros y coleccionista. Roselyne Bachelot-Narquin saluda la memoria de esta personalidad que habrá marcado la historia y contribuido enormemente, por su generosidad, al enriquecimiento de las colecciones de arte moderno públicas en Francia.

Iniciado por Jean Moulin en el arte moderno, del que se convertirá en un importante promotor, Daniel Cordier no cesó a partir de su primera compra de una tela de Jean Dewasne, en 1946, de coleccionar obras, con un gusto ecléctico. Es el origen de una de las mayores donaciones de obras de arte al Estado francés.

En 1956 abre su primera galería en París y lanza durante este período numerosos artistas. En 1973, se convierte en miembro de la comisión de compras del Museo Nacional de Arte Moderno (MNAM), el futuro Centro Georges Pompidou, del que será miembro fundador, y la idea de una donación le viene después de esta experiencia. Estará constituida por su colección inicial, pero también por sucesivas compras explícitamente destinadas al museo.

Esta donación es la más importante jamás realizada al Museo Nacional de Arte Moderno, reuniendo en particular obras gráficas de artistas que defendía, como Dubuffet, Michaux, Brassaï, Dado... Una gran parte de la donación se deposita en Toulouse, en el museo-FRAC des Abattoirs, conforme al deseo del donante.

Se presentará al público en una exposición en 1989 en el Centro Pompidou, luego en junio de 2005, en Toulouse, con la exposición "Merci Monsieur Cordier", que ofrece un panorama completo de este conjunto.

Una nueva donación llega en 2009, constituida por 90 objetos extraeuropeos: África, India, China, Nueva Guinea, etc. así como varias obras importantes del arte moderno, Dubuffet, Hantaï y Morris en particular. Ese año, la exposición "Los desórdenes del placer", presentada conjuntamente en el Centro Pompidou y en los Mataderos, oficializó estas nuevas donaciones.

Para Cordier, también era importante dejar a la posteridad las huellas de la memoria resistente. Por ello, decidió donar sus archivos al Archivo Nacional en 2008. Constituyen uno de los testimonios más valiosos sobre este período decisivo de nuestra historia común.

Fue uno de los dos últimos compañeros de la Liberación aún vivos.

La ministra de Cultura presenta sus condolencias a su familia y a sus allegados.