Con inmensa tristeza me enteré de la muerte del director Jean-Pierre Vincent, que marcó profundamente la historia del teatro francés al que dedicó su vida, inspirando a varias generaciones de actores, directores y espectadores.

Director del Teatro Nacional de Estrasburgo, administrador de la Comedia Francesa y director del Théâtre des Amandiers, Jean-Pierre Vincent fue sin duda uno de los más grandes directores de nuestro país y uno de los más ardientes defensores del teatro público. Hasta el final de este recorrido notable, marcado sobre todo por una quincena de espectáculos presentados en el festival de Aviñón, supo crear espectáculos que conciliaban una gran exigencia intelectual y una apertura al mayor público. Ya sea en el descubrimiento de textos contemporáneos o en una lectura renovada de los textos de nuestro repertorio, ha buscado, con la complicidad de sus dramaturgos, toda su vida hacer resonar estas obras con las preocupaciones de nuestra sociedad.

Compañero de ruta de Patrice Chéreau desde sus comienzos comunes en 1958 en el seno del grupo teatral del liceo Louis Le Grand, exploró a continuación, con su compañía el Teatro de la Esperanza y el dramaturgo Jean Jourdheuil, los autores de repertorio (Goldoni, Marivaux, Labiche...). Marcó una predilección por los autores alemanes y en particular por Bertolt Brecht que influyó de manera duradera en su manera de abordar las obras. 

Incansable formador de generaciones de actores, no ha dejado de intervenir en las mejores escuelas de teatro de nuestro país, como recientemente con los alumnos de la ENSATT o recientemente el grupo 44 de la escuela del Teatro Nacional de Estrasburgo que L'Orestie había sido presentado en el marco del festival de Aviñón en 2019.

Expreso mi más sentido pésame a su familia, amigos y seres queridos.