Un gran hombre de teatro acaba de dejarnos. Jacques Sereys, uno de nuestros actores más prestigiosos, fue también un formidable narrador, un eterno amante de las palabras, de la lectura y del juego.

Su vida comenzó en Marsella, donde, criado por su madre, hizo sus primeros descubrimientos literarios. De adolescente, recita poemas en las calles soleadas. Para ayudar a su madre, trabaja desde los 14 años en el Crédit Lyonnais. La acogida teatral que reserva a los clientes y las tiradas que declina cuando discute le valen la simpatía de sus colegas, tristes de verlo subir a la capital, proseguir su sueño de escena.

Después de una formación en el Conservatorio nacional superior de arte dramático de París, donde se esforzó por perder su acento meridional, entró en 1955 por diez años en la Comédie-Française. En 1965, aficionado a los descubrimientos y las novedades, exploró otros teatros y otros papeles. Signo de su eclecticismo, en 1967 interpretó en francés e inglés la pieza de André Roussin Une femme qui dit la vérité sur le paquebot France entre Cherbourg y Le Havre.

De vuelta en la Casa de Molière en 1978 a petición del administrador Pierre Dux antes de ser nombrado sociétaire honorario casi veinte años más tarde, entra en la historia de la institución. Los éxitos se encadenan, sus maestros son Beaumarchais y Marivaux mientras que sus compañeros de juego se llaman Jacques Charon, Robert Hirsch, Jean Piat, Françoise Seigner. El triunfo llegará con La Villegiature, una trilogía firmada por Carlo Goldoni que se convertirá en su autor predilecto.

Sobresaliendo en las tablas, también sabe transformarse ante las cámaras. Con una treintena de películas y telefilmes en su haber como Le feu follet de Louis Malle, Le Hussard sur le toit de Jean-Paul Rappeneau o Le Bossu de Philippe de Broca, se ha impuesto como un actor familiar de varias generaciones de franceses.

Sin perder nunca su elegancia, le gustaba pasar de la risa a las lágrimas y hacer la gran diferencia entre los autores, jugando tanto Feydeau como Genet, Giraudoux como Goldoni. Admirado por el público y la profesión, había recibido en 2006 el Molière al mejor actor por su interpretación en Du côté de chez Proust y un vibrante homenaje le había sido rendido en el Théâtre du Vieux-Colombier durante toda la temporada 2007. En 2015, cuando tenía 87 años, había a su vez honrado a un gran autor escribiendo e interpretando la obra ET si Guitry me había sido contada.

Por todas las emociones que nos ha dado, le damos las gracias.

Expreso mi más sentido pésame a su familia y a sus seres queridos.