Roselyne Bachelot-Narquin, ministra de Cultura, se enteró con gran tristeza de la desaparición de Liane Daydé.

Talento precoz, Liane Daydé integra desde los 14 años el cuerpo de ballet de la Ópera de París, donde sigue las enseñanzas de Alexandre Volinine, antiguo de los Ballets rusos de Serge Diaghilev, que le transmite sus valores de profunda exigencia.

En 1951, Serge Lifar le confió el papel de Blancanieves, debido a un impedimento de la bailarina del título. Su actuación fue un triunfo y le valió ser nombrada estrella a los 17 años, al final del espectáculo.

Intérprete apasionada y técnica virtuosa, Liane Daydé decide en 1960 dejar el ballet de la Ópera de París para incorporarse a la compañía del marqués de Cuevas, dirigida por Claude Giraud, su marido.

La carrera internacional de Liane Daydé la llevó a representar a Francia en importantes acontecimientos diplomáticos, como el reconocimiento de la China Popular por parte de Francia. Fue una de las únicas bailarinas estrellas que actuó en el Bolshoi, en plena Guerra Fría.

Tras terminar su carrera de bailarina en 1979, Liane Daydé creó una escuela de danza de renombre. Tan pedagoga y paciente como perfeccionista, hace nacer el talento de varios bailarines de excepción y de futuras estrellas, como por ejemplo la extraordinaria Aurélie Dupont.

Liane Daydé deja el recuerdo de una artista de inmenso talento, preocupada por transmitir su pasión al mayor número posible de personas.

Roselyne Bachelot-Narquin expresa su más sentido pésame a su familia y a sus seres queridos.