Es la culminación de un trabajo largo y apasionado, que movilizó durante varios meses a los diferentes actores del Estado (el prefigurador, los servicios ministeriales, el Centro de Monumentos Nacionales)los parlamentarios, las colectividades territoriales y el conjunto de las partes interesadas movilizadas para el atractivo del territorio, en particular mediante su desarrollo turístico.

El EPIC du Mont-Saint-Michel es un proyecto único que tiene por objeto asociar a las colectividades territoriales y al Estado al servicio del desarrollo económico y turístico de este lugar excepcional. 

En plena sinergia con la Abadía del Mont-Saint-Michel, gestionada por el Centro de Monumentos Nacionales, este nuevo establecimiento garantizará una gestión unificada del sitio, ya se trate del funcionamiento de los equipos hidráulicos necesarios para restablecer el carácter marítimo, de la acogida del público en la Abadía, o también de las lanzaderas y aparcamientos.

El establecimiento estará dotado de una gobernanza equilibrada que asocie al Estado y a las colectividades: su consejo de administración comprenderá tantos representantes del Estado como representantes de las colectividades territoriales, a la vez normandas y bretonas. El Gobierno desea que sea presidido por un representante electo local. Además, próximamente se nombrará un director general del EPIC.

Junto con las colectividades territoriales, el Estado participará plenamente en la financiación del nuevo establecimiento, triplicando la contribución que hasta ahora le correspondía en el marco del sindicato mixto al que el nuevo EPIC pretende sustituir. A este compromiso en el seno del EPIC se añadirá la prosecución por el Centro de Monumentos Nacionales de su acción de conservación, restauración y valorización de la Abadía y sus murallas: dedicará durante tres años 7 millones de euros a la restauración de la Maravilla, 5 millones de euros a partir de finales de 2019. Por último, el Ministerio de Cultura mantendrá su esfuerzo en favor del mantenimiento y la restauración de los monumentos históricos del territorio limítrofe.

El éxito de este proyecto excepcional depende ahora de cada uno: del Gobierno, decidido a comprometerse en la duración al servicio de un sitio mundialmente conocido y que habla al corazón de todos los franceses, tanto como de los agentes territoriales para los que el nuevo establecimiento representa una nueva palanca de desarrollo para el territorio.