La capilla del antiguo colegio de San José en Lille, construida a finales del XIXe siglo en un estilo ecléctico, es propiedad de JUNIA (ex Yncrea), gran escuela de ingenieros, miembro de la Federación Universitaria y Pluridisciplinar de Lille (llamada «la Catho»). Abandonada desde hace muchos años y en un estado muy degradado, fue objeto de un permiso de demolición expedido por la alcaldesa de Lille, en el marco del proyecto de renovación del emplazamiento del colegio destinado a acoger una parte del nuevo campus de JUNIA. Este permiso de demolición fue acompañado de prescripciones del arquitecto de los edificios de Francia en materia de conservación y reutilización de determinados elementos muebles.

La perspectiva de esta demolición suscitó cierta emoción y llevó a los opositores al proyecto a solicitar al Ministerio de Cultura la apertura de una instancia de clasificación de los monumentos históricos del edificio, que habría dado lugar legalmente a la suspensión, durante un año, desde la obra, el tiempo que las instancias competentes se pronuncien sobre la oportunidad de una clasificación definitiva del edificio.  

Después de un estudio profundo del expediente y de numerosas discusiones con el promotor del proyecto, el Ministerio de Cultura consideró que no se reunían las condiciones para un juicio de clasificación de la capilla:

  • en primer lugar, constató la imposibilidad de integrar, en la fase actual de su desarrollo, la conservación de la capilla San José en el proyecto de renovación de este conjunto inmobiliario, para ampliar la capacidad del nuevo campus de 5.000 a 8.000 estudiantes. Renunciar a la demolición de la capilla implicaría, pues, tener que abandonar un proyecto importante para el desarrollo de la enseñanza superior, que representa una inversión de 120 millones de euros;
  • a continuación, le pareció que el interés patrimonial de la capilla no era suficiente para justificar, al término de la instancia de clasificación, una clasificación definitiva: de modo que si se hubiera decidido la incoación de la clasificación, esto no habría hecho más que retrasar el plazo un año, sin permitir «salvar» el edificio. El promotor del proyecto se comprometió además a depositar y reutilizar elementos de decoración de la capilla de San José, en particular vidrieras, en relación con las prescripciones iniciales del arquitecto de los edificios de Francia y los intercambios que han continuado por iniciativa del Ministerio de Cultura.
  • Por último, y este último argumento le pareció decisivo, el proyecto de nuevo campus integra la restauración integral, con el concurso del Estado, del palacio Rameau, edificio clasificado como monumento histórico, actualmente sin utilización y cuyo estado está muy deteriorado. El palacio Rameau será objeto de un arrendamiento enfitéutico consentido por la ciudad de Lille y se convertirá en un demostrador de agricultura urbana abierto al público. En las discusiones que han tenido lugar en las últimas semanas, el Ministerio de Cultura ha conseguido que el promotor de proyecto refuerce significativamente el alcance de las restauraciones y la valorización del lugar. Abandonar este proyecto sería renunciar también a la restauración y a la reutilización de este monumento histórico.

Por estos motivos, el Ministerio de Cultura decidió no abrir una instancia de archivo en esta capilla.