Los debates en «trílogo» entre el Parlamento, el Consejo y la Comisión sobre la Directiva SMA (servicios de medios audiovisuales), iniciados hace casi un año, acaban de llegar a un acuerdo equilibrado y ambicioso. Este texto marca una nueva etapa en la regulación audiovisual. Responde perfectamente a la voluntad de Francia en materia de promoción de la diversidad cultural, financiación de la creación y protección de los públicos.

Así, los servicios de vídeo a la carta, como Netflix, estarán obligados a ofrecer al menos un 30% de obras europeas en su catálogo. En efecto, bajo el impulso de Francia, el Consejo y el Parlamento han deseado ir más allá de la propuesta inicial, que preveía una cuota mínima del 20%.

En segundo lugar, el texto obliga a las cadenas de televisión y a los servicios de vídeo a la carta a contribuir a la financiación de la creación en el país al que se dirigen, cualquiera que sea su país de establecimiento. Esto permitirá corregir las distorsiones de la competencia y evitar las deslocalizaciones oportunistas. Sobre todo, protegerá la financiación de nuestra creación.

Por último, el ámbito de la regulación audiovisual se extiende a las plataformas de intercambio de vídeos, como Youtube, que escapaban a ella. A partir de ahora, deberán adoptar medidas para proteger a los jóvenes públicos y luchar contra los contenidos odiosos o violentos, incluso cuando se difundan en directo. Los reguladores audiovisuales de los Estados miembros deberán controlar la realidad y la eficacia de estas medidas. Se trata de un primer paso esencial hacia una responsabilización de las plataformas.

El texto aún no ha sido aprobado formalmente por el Consejo y, posteriormente, por el Parlamento. Se incorporará a la legislación francesa en el marco del proyecto de ley audiovisual que se presentará a finales de 2018.

La Ministra desea desde ahora dar las gracias a la Comisión Europea, cuyo proyecto de texto ha permitido lanzar la negociación sobre buenas bases, a los ministros europeos de Cultura que han apoyado la lucha de Francia por una regulación modernizada y ambiciosa, así como el Parlamento Europeo y, en particular, las dos coponentes, la señora Kammerevert y la señora Verheyen, que han demostrado un gran sentido del diálogo y un fuerte apego a los retos culturales y sociales del sector audiovisual.