Damas y caballeros, queridos amigos,

 

No sin emoción me encuentro hoy entre vosotros por esta 42eme edición del festival de Angulema. Una edición marcada por los lápices levantados del pasado 11 de enero. Estos lápices llevan en memoria de los dibujantes asesinados por haber querido hacer vivir la libertad de expresión y los valores de la República y a los que esta edición tan particular quiso rendir homenaje. Ampliados de la libertad y recordatorios implacables de la promesa republicana, estos lápices levantados nos comprometen y es también la respuesta que aporta el Festival al desafío lanzado a nuestra República.

 

Como toda Francia, el Festival está herido y enlutado: con Charb, Wolinksi, Cabu, Tignous y Honoré, el mundo del dibujo, de la caricatura y del cómic ha perdido cinco de sus más grandes mentes libres, impertinentes a la pluma intraitable, que querían que siguiendo los pasos de Rabelais o de Voltaire pudiéramos reírnos de nosotros mismos «como conviene que se ría»Para decirlo como Nietzsche, «de una risa que estalla desde el fondo de la entera verdad»la risa del alegre saber y de las Luces. Es uno de sus más prestigiosos ganadores, Wolinski, Gran Premio 2005, que el Festival llora hoy.

 

A imagen de los homenajes que se han multiplicado en todo el país y en el mundo, Angulema quiso saludar a su manera la memoria de quienes tienen el talento de decirlo todo en algunos rasgos, aquellos «cuyo arte, sutil entre todos, / Nos enseña a reírnos de nosotros» como decía Baudelaire sobre Daumier: con una magnífica exposición dedicada a Charlie Hebdoorganizada en la Ciudad Internacional del Cómic y de la Imagen, cuyo espíritu irreverente encuentra un formidable eco en las «unas» ruidosas, provocadoras, mordaces que tapizan los muros de la Ciudad;  con el Gran Premio Especial que se entregó el jueves por la noche en homenaje a Charlie Hebdo; por último, con este «Premio Charlie de la Libertad de Expresión» que se concede por primera vez esta noche, y que ahora recompensará cada año a todos los luchadores por la libertad de expresión. 

Al igual que los lápices, estos homenajes también deben marcar el comienzo de algo. Un nuevo impulso, un impulso en nombre de la libertad de crear y decir.

 

Esta libertad de creación y de expresión, sin la cual no puede haber cultura, debemos defenderla, pero también debemos compartirla mejor, porque es la base de nuestra República.  

 

En los últimos años se han multiplicado y se suceden los ataques contra algunos títulos de la literatura, pienso muy especialmente en la literatura juvenil.

 

La literatura es un espacio de apertura, de intercambio y de debate, así que estaré siempre al lado de los autores, de los dibujantes para defender la libertad de los creadores y de los lectores.

 

Hoy es nuestra responsabilidad que todos puedan reconocerse en estos valores y principios. Que todos puedan estar de acuerdo, con Victor Hugo, en que «ninguno de los suspiros por donde se escapa la libertad de la inteligencia [- ya sea la prensa, la tribuna o el teatro - ] puede cerrarse sin peligro».

 

Para ello, debemos hacer que la cultura sea más accesible, para que llegue a todos y cada uno de nuestros ciudadanos, en todos los territorios. Debemos redoblar nuestros esfuerzos para que ningún niño de Francia se sienta olvidado o excluido.

 

Porque aquel que está privado de esta cultura común es como si estuviera atrincherado de la comunidad nacional. Sin ella, ¿cómo puede compartir las emociones de sus compatriotas, reconocerse símbolos comunes con ellos, y sentirse a su vez reconocido?

 

Este sobresalto es también aquí donde debe encarnarse. En Angulema, que el cómic ha erigido como capital del arte libre y que ha revestido con orgullo las «unas» insolentes de Charlie.

 

Entre las iniciativas que se pueden emprender, hemos hablado con el equipo de Charlie Hebdo del reto que representa «el relevo», la renovación de las generaciones para esta tradición francesa que representa el dibujo de prensa.

Por eso, aquí, entre ustedes, quería precisar que estamos iniciando una obra para proponer una formación dedicada a los ilustradores de prensa, en relación con la redacción de Charlie Hebdo.

 

Varias escuelas de arte ya han manifestado su interés, ya se trate de la Escuela Nacional Superior de Artes Decorativas de París, pero también se puede pensar en diferentes escuelas de arte gráfico, en la escuela de Angulema por qué no pero también con escuelas de periodismo con el apoyo de la Conferencia de Escuelas de Periodismo.

En concreto, organizaré un grupo de trabajo para llegar a un primer experimento a partir del próximo año escolar. 

 

Como todo el mundo de la cultura, a través de vosotros, dibujantes, autores, guionistas, caricaturistas, pasa la defensa, y por tanto el compartir, de esta libertad fundamental que es la libertad de expresión y de creación.

 

Arte reconocido y forma de expresión artística importante, a menudo conocida como el 9eme arte, el cómic siempre ha estado a la vanguardia de la protesta y la resistencia.

El cómic, en toda la riqueza de su diversidad, es la palabra liberada, es la expresión de una rebelión o de una diferencia.

 

Como el Gran Premio entregado el jueves por la noche al creador deAkiraKatsuhiro Otomo, autor de manga japonés, el cómic es una pasión que acerca a pueblos y culturas, una práctica cultural que favorece el encuentro y el intercambio, como aquí en Angulema.

 

Del manga a los cómics, de las novelas gráficas a las series, el cómic abre numerosos horizontes a la encrucijada de géneros y culturas.

 

La gran diversidad de las obras, la dimensión profundamente internacional de este arte, pero también la extrema diversidad de sus lectores son una riqueza propia del cómic y una de las razones de su vitalidad. 

En una civilización de la imagen, el cómic una llave inestimable para descifrar el mundo.

 

Creo en la importancia de esta palabra liberada y de estos dibujos que alejan la realidad social para permitir mejor al lector ajustar su mirada.

 

Para la juventud, el cómic es así un formidable vector de emancipación y de descubrimientos.

 

El Festival Internacional del BD de Angulema tiene pues un papel importante que desempeñar para permitir a todos, y especialmente a los más jóvenes, desarrollarse individual y colectivamente en el intercambio de valores comunes. Para desempeñar plenamente esta función, debe integrarse en los programas educativos desarrollados a lo largo del año por la Ciudad Internacional del Cómic, la red de bibliotecas públicas y mediatecas y el cuerpo educativo.

 

Deseo también que la ciudad se comprometa resueltamente en esta vía. Velaré por que la contratación de un nuevo responsable para esta institución sea la ocasión de elaborar un proyecto cultural ambicioso que reúna todas las energías y talentos presentes en Angulema en este ámbito. 

 

Por eso quería anunciar aquí, en Angulema, la ambición del Ministerio de Cultura y Comunicación en favor de todos los que hacen vivir la libertad de creación y de expresión.

 

Los Estados Generales del cómic se celebraron el viernes, en los que participó el Ministerio de Cultura. Permitieron a los participantes expresar sus preocupaciones e interrogantes sobre la evolución del sector y la suerte de los autores. 

Hace un momento me reuní con los organizadores de esta iniciativa. Me han expresado su preocupación por las condiciones de remuneración de los creadores. Comprendo estos temores.

Tuve la oportunidad de presentarles mi posición sobre un tema que sé que es especialmente importante para los autores: el de la protección social.

 

Ante todo, quiero recordar que el estatuto particular de los artistas y de los autores en nuestro sistema de seguridad social consagra el lugar especial que la nación ha querido dar a los creadores. La vinculación al régimen general de la seguridad social constituye un elemento importante del contrato social entre el Estado y los autores - concretamente, significa que los autores, que no son asalariados, se benefician del régimen de éstos. El mantenimiento de esta especificidad pasa por la modernización del régimen para mejorar su gestión, garantizar una mejor calidad de servicio y garantizar el nivel de protección social.

 

Hoy les confirmo lo que ya he dicho en el pasado: ninguna reforma se iniciará sin una amplia consulta de las organizaciones profesionales interesadas. Ésta se llevará a cabo en el primer semestre y la aplicación de la reforma se derivará de sus conclusiones, que se compartirán con las organizaciones que representan a los autores y a los artistas. 

Pero puedo decir desde ahora que no hay razón para que esta reforma suscite preocupaciones, puesto que se trata de consolidar el sistema actual y en ningún caso de cambiarlo.

 

En cuanto a la reforma del régimen obligatorio de jubilación complementaria de los artistas y autores profesionales - el RAAP -, sé que existe un acuerdo sobre la necesidad de la reforma pero que sus modalidades y, en particular, el aumento de las cotizaciones suscitan oposición, incluidos los autores de cómics.

 

Recuerdo, en primer lugar, que este régimen concierne a la vez a los autores del escrito, incluidos los autores de cómics, pero también a los artistas, los autores compositores, etc. No es el Estado quien ha lanzado esta reforma sino los propios profesionales. El Consejo de Administración del régimen decide su evolución.

Pero no puedo permanecer insensible a las dificultades que esta reforma suscita. Por ello, junto con la Ministra de Asuntos Sociales, Marisol Touraine, he indicado claramente al Presidente del RAAP la voluntad del Gobierno de que esta concertación pueda desarrollarse en el plazo más breve posible y que conduzca a un consenso con la profesión.

También hemos informado al Presidente del Consejo de Administración del RAAP que los servicios del Ministerio de Cultura y los del Ministerio de Asuntos Sociales están a su disposición para prestarle su apoyo técnico.

 

Cuento con la profesión en su conjunto para encontrar modalidades de reforma que permitan a la vez mejorar la jubilación de los autores y de los artistas, teniendo en cuenta la situación social y económica de las profesiones.

El Ministerio de Cultura estará al lado de todos los profesionales en este proceso.

 

Estas reformas se producen, en efecto, en un momento en que la situación económica de los autores suscita vivas preocupaciones en el seno de la profesión. Por ello, hemos iniciado un estudio sobre los ingresos de los autores que nos permitirá disponer de datos objetivos y estudiar medidas complementarias.

En el transcurso de este intercambio con los autores y editores de cómics, hablamos de otra lucha esencial para la creación y la justa remuneración de los creadores: la del derecho de autor, cuyo futuro se juega este año en Europa. Esta lucha me interesa especialmente porque para mí Europa debe recordar lo que debe a los artistas y a los autores que son la base de la hermosa idea de Europa. Son ellos quienes, mucho antes de la construcción europea, encarnaron el proyecto europeo: la Europa de la cultura precedió a la de las naciones. La Europa de las luces tiene casi tres siglos, la de las universidades medievales es aún más antigua. 

No hay Europa sin cultura. No cabe duda de que nuestra creación, nuestra diversidad cultural, que no tiene parangón a nivel mundial, es nuestra principal baza en el mundo y en la economía de hoy. ¿De qué sirve un gran mercado que solo consumiría lo que otros han creado?

Por eso defenderé con fuerza el derecho de autor, que es un verdadero motor de la creación. Movilizaré a mis homólogos para devolver a la cultura su lugar en el proyecto europeo. Y lucharé para que la Comisión, y el conjunto de los Estados, tomen conciencia de la importancia de este reto.

 

Siempre me encontrarán junto a los autores y artistas para defender este derecho fundamental. 

 

Antes de entregar el primer «Premio Charlie Hebdo a la Libertad de Expresión» al equipo de Charlie, me gustaría evocar la pasión de aquel que fue el Presidente de honor de la edición 2006 del Festival y que contribuyó tanto al reconocimiento del cómic y de sus autores cuando, como redactor jefe de Charlie, el «Diario que se lee en un sofá masticando chocolate»publica lo mejor del cómic estadounidense, Andy Capp, pero sobre todo Peanuts, de quien era un gran aficionado, y revela entre los futuros grandes nombres del cómic europeo.

 

Como muchos de los «locos de los cómics» - así es como él apodó con una ternura irónica a los lectores de cómics - él amaba a aquellos cuyas «héroes son personajes a los que no les pasa nada o nada. Solo las pequeñas cosas de la vida. » Porque «Todo el mundo sueña, todo el mundo hace pequeñas cosas para tratar de existir. »

 

Gracias