Señor Presidente, querido Jean Blaise,

Señora y señor Vicepresidentes, Estimada Karine Gloanec-Maurin, Estimado Jean-Paul Bret (excusado)

Señoras, señores artistas y actores culturales presentes, los miembros de los colegios del Estado, las colectividades territoriales y los organismos profesionales, 

Queridos amigos:

Me alegra acogeros hoy para el lanzamiento de esta misión que reúne a los servicios del Estado, los representantes de las colectividades territoriales y los artistas y actores profesionales que trabajan en el espacio público para iniciar nuestro trabajo colectivo en torno a este campo de experimentación e innovación artística y cultural primordial. Promover el arte y la cultura en el espacio público es, en efecto, un reto democrático para cada uno de nuestros conciudadanos y un reto esencial porque se trata del lugar del arte en el marco de la vida de los habitantes de nuestro país.

Desde que asumí el cargo, he trabajado para crear condiciones más justas de igualdad de todos ante el acceso al arte y su transmisión, garantía de una verdadera democracia cultural. He afirmado mi voluntad de detener estos determinismos sociales, culturales o educativos, que con demasiada frecuencia disuaden a los habitantes de nuestras ciudades y de nuestros territorios rurales de frecuentar un lugar de cultura por miedo a sentirse desplazados.

Por eso he optado por privilegiar los espacios de la vida cotidiana que me parecen los más emblemáticos del encuentro entre los artistas, sus obras y las personas, allí donde se encuentran.

Empecé por laespacio del aprendizaje con el gran proyecto de educación artística y cultural que ha encontrado la muy fuerte movilización de nuestros establecimientos públicos y de los operadores culturales.

También deseaba que el arte estuviera presente en el lugar de trabajo de la gente. Así pues, la semana pasada lancé el programa «arte y empresa, conjugar cultura y mundo del trabajo», que se inscribe en el tiempo y el espacio de lo vivido y transforma a cada uno en sujeto de su propia práctica artística y cultural.

Hoy quiero poner de relieve esta gran ambición que hemos llevado con todos ustedes desde mi llegada a la rue de Valois y favorecer el despliegue de la creación artística en elespacio público. Estoy convencida de que es en este espacio, por definición común a todos, donde se puede llegar al mayor número de nuestros conciudadanos, sin distinción de conocimientos, de papel, de función, de edad o de clase.

Espacio de encuentros e interacciones sociales, espacio de debate de ideas, espacio de ciudadanía, el espacio público debe ser por excelencia el del encuentro del público y del arte, encontrando así, y como pensaba Habermas, su justificación por esta dimensión colectiva,

La intervención artística en el espacio público se ha desarrollado considerablemente en Francia y en Europa. Ya se trate de festivales de arte de la calle, de las múltiples formas de arte callejero, de la acogida de capiteles o proyectos itinerantes, de las obras plásticas producidas en el marco del 1% o del pedido público, ya se trate de grandes eventos unificadores o de gestiones participativas, ya se trate de la concepción de un barrio, pensado como objeto artístico en sí mismo, del dibujo de un parque urbano o de land art.

La producción de obras del 1% y del encargo público constituye un museo a cielo abierto del que podemos estar orgullosos. Al igual que las artes de la calle, los festivales que hacen que nuestras ciudades y territorios vivan al ritmo de la cultura son constitutivos de un verdadero patrimonio inmaterial que apreciamos. Es también el testimonio de una competencia profesional y artística que se reconoce mucho más allá de nuestras fronteras.

Nuestra sociedad vive profundos cambios sociológicos y urbanos. Nuestros modos de vida están cambiando, debido a las nuevas formas de movilidad, de trabajo y de relación entre nosotros, pero también a las prácticas y usos culturales de nuestros ciudadanos. Mientras los planificadores se apoderan del espacio público para rediseñar los paisajes urbanos y los territorios rurales, Debemos aprovechar esta oportunidad para desarrollar colaboraciones muy tempranas en la ordenación de estos territorios y de los espacios públicos en particular.

Debemos también interesarnos por lo que los habitantes hacen diariamente de este espacio que es para ellos el lugar privilegiado de su expresión individual o colectiva, pero también del aprendizaje de la alteridad. Como signo de la vitalidad de la creación, fermento de ciudadanía y reflejo de las costumbres y prácticas culturales de nuestros conciudadanos, deseo que planteemos juntos las problemáticas de este desafío común que es el espacio público.

Conozco las dificultades de los profesionales de las artes de la calle y de las artes visuales, entre los primeros en pedir la puesta en marcha de esta concertación.

Esta misión debe ser a la vez un laboratorio de ideas y un instrumento operativo al servicio de la creación y de la transmisión: deseo que sea en la reflexión y la acción concreta, en la prospectiva y en la promoción. Las iniciativas son numerosas y a menudo de gran calidad, esta misión tiene como objetivo reconocer lo que se hace sobre el terreno para cualificar y poner de relieve la riqueza de las obras e iniciativas existentes, identificar buenas prácticas.

Tiene también por objeto derribar los muros y las reticencias entre las disciplinas y proponer modalidades operativas de confrontación e intercambio entre los diferentes usos de este espacio, entre campos sociales e institucionales, entre cuerpos de oficios, entre regulación, recomendaciones de seguridad y usos privados, entre temporalidad del día y de la noche. En resumen, organizar el diálogo entre todos los actores para permitir la puesta en marcha de herramientas, modalidades, instancias de debate, levantando barreras y frenos a la expresión artística y cultural en el espacio público.

Por último, me gustaría añadir que las nuevas Agoras creadas por la revolución digital interpelan también a los artistas, a las poblaciones y a los responsables políticos. Plantean todo lo contrario los retos de democracia y de democratización cultural, desbordan las fronteras de la fábrica del arte y de su apropiación. Son espacios públicos tan importantes como los de las ciudades y los territorios.

Es responsabilidad de todos hacer del espacio público un lugar de creación, de intercambio y de transmisión al servicio de la mayoría.

Por tanto, deseo agradecer a cada uno de ustedes su movilización y su participación: saludo a Jean Blaise, al presidente, así como a Karine Gloanec-Maurin y a Jean-Paul Bret, sus vicepresidentes que representan a las colectividades territoriales en toda su diversidad.

Saludo a la Dirección General de Creación Artística que dirige esta misión y a la asociación HorsLesMurs, Centro Nacional de Recursos de las Artes de la Calle y del Circo, que coordina los encuentros. Aprovecho para saludar también el proyecto Atlasmusuem, cuyas imágenes se pueden ver en las pantallas, que enumera y localiza las obras de arte en el espacio público gracias a la participación de los profesionales y también del público. Es un ejemplo de la dimensión participativa y colectiva de los desafíos que nos unen hoy.

Por tanto, me alegro del compromiso de los representantes de las administraciones del Estado, de las colectividades territoriales, de los establecimientos públicos, de los profesionales y de la sociedad civil... que permiten hacer de esta misión un «laboratorio de ideas y reflexiones».

Juntos debemos hacer del arte en el espacio público una herramienta esencial para construir e imaginar nuevas urbanidades, para crear un espacio poético común y permitir a cada uno habitar el mundo como artista.

Le doy las gracias.