Querido Alain Degois:

«Hay consentimiento en una sonrisa, mientras que la risa es a menudo un rechazo»: como en el caso de Victor Hugo, la insurrección cultural a la que usted llama pasa por esta risa estruendosa. Una risa de resistencia, de contestación, que expresa el impulso de los pueblos y sus aspiraciones igualitarias. Vuestra insurrección cultural pasa también por una forma artística en movimiento y fundada en la participación y el compromiso de cada uno: la improvisación teatral.

Republicano convencido, la cultura es para usted más que un fermento de ciudadanía, es el motor de nuestro modelo republicano. Vuestro camino, en el que el teatro y la acción social están estrechamente vinculados, es a imagen de la acción cultural, cemento de nuestra sociedad basada en principios y patrimonio comunes abiertos a la diversidad de las expresiones culturales. 

Eres de una ciudad llamada Trappes, un ejemplo. Una ciudad, cuna de numerosos talentos, donde la mezcla social y cultural favorece el encuentro, la apertura y la creación. Desde vuestra infancia habéis conservado el ideal y los valores de esta casa de la felicidad, esta casa del sol para retomar el tema de uno de los partidos de improvisación a los que acabamos de asistir, abierta a todos los niños del barrio, en el que habéis crecido. Eso es lo que quisiste reproducir con el Clic Teatro.

La comedia te pega desde el colegio y ese apodo, «Abuelo», que te valió tu interpretación del personaje de Coluche, Papy Mougeot. Después os prosigue durante vuestros estudios de educador mientras seguís las clases de teatro de un tal Sanseverino que os inicia en la risa en todas sus formas. De su complicidad nace un trío loco, Les Frères Tamouille, que actúa en los mayores festivales del teatro de calle, en Châlons-sur-Saône y en Aurillac.

Después de varios años al servicio de la protección judicial de la juventud, decidís hacer del teatro de improvisación el medio de expresión y la tribuna de esos jóvenes cuyas dificultades y frustraciones conocéis tan bien. Esta dramática tradición que renováis, que tiene sus raíces en lo más antiguo, el antiguo Âgon, la Disputatio escolástico o las justas verbales, inscribe el teatro en el corazón de la ciudad, en el corazón del espacio público y del debate democrático. Con Clic teatro, usted crea, en torno al intercambio y la afirmación de sí mismo, una verdadera dinámica creativa, e invita a cada uno de nuestros conciudadanos, más allá de los que practican la improvisación, a dar una mirada diferente, una mirada envidiosa a los barrios porque envidiamos a esos jóvenes que tuvieron la suerte de cruzarse en su camino.

Consciente de que la cultura puede ser la fuente de las mayores desigualdades, pero convencido de que es a través de ella que se realiza la convivencia, os empeñáis en hacer caer los muros entre la cultura y los jóvenes trapenses. En colaboración con los profesores, el municipio, las instituciones culturales locales, habéis favorecido la práctica artística de miles de jóvenes, ofreciéndoles un espacio de libertad, expresión, escucha y respeto. Más allá de Jamel Debouzze, Arnaud Tsamère, Sophia Aram, Issa Doumbia, Laurent Ournac, Abdel Houari, Arnaud Joyet, a quienes habéis contribuido a dar a conocer, son generaciones de jóvenes a quienes habéis animado para que confíen su talento y en su singularidad.

Es también por iniciativa suya que una brigada de intervención cultural asalta un colegio de los suburbios tras los disturbios de 2005 para instaurar en torno a la educación y a la expresión artística nuevas formas de mirarse, de escucharnos, de hablarnos y de hablarnos. Para recordar mejor que la cultura es una respuesta indispensable al malestar de nuestros suburbios y de nuestro país, que tiene dificultades para dar cabida a la juventud en la medida de sus aspiraciones: nuestros jóvenes conciudadanos tienen a veces la sensación de estar marginados, esto es especialmente cierto en algunos barrios.  La cultura, porque crea sentido y vínculo, es un vector de integración, o más precisamente de emancipación , individual y colectiva.

Hacer entrar el teatro en la vida de las personas, permitir un mayor acceso a las obras del espíritu, es el combate de la cultura republicana contra todos los determinismos. Es una lucha de todos los momentos que habéis elegido, querido Alain Degois, para dirigir y acompañar con la risa.

Rendirle homenaje esta noche es distinguir su carrera, su compromiso, su militancia, sus convicciones, y recordar la dimensión eminentemente social de la cultura. A través de vosotros es también un arte, el del teatro de improvisación, que la República reconoce y honra hoy.

Porque usted es el defensor y el artífice de una cultura compartida en el corazón de nuestro ideal republicano y de una ciudadanía plenamente vivida y compartida en el orgullo y la dignidad, el Estado republicano, el de la igualdad y la justicia social, el de la cultura para todos y de la emancipación de cada uno os dirige hoy todo su reconocimiento.

Querido Alain Degois, en nombre de la República Francesa, le nombramos Caballero de la Orden de las Artes y las Letras.