Estimada Muriel Mayette, a quien quiero agradecer su acogida particularmente calurosa en su Teatro, Señor Presidente del CNC, querido Eric Garandeau, y queridos agentes del CNC, Señoras y señores oradores en las mesas redondas y moderadores, Señoras y señores diputados y senadores, Señoras y señores,

En primer lugar, permítanme transmitirles mi satisfacción al ver lo numerosos que han respondido a estas «Asambleas para la diversidad del cine».

¡Este número y la calidad de los intercambios de puntos de vista que acaban de tener todos juntos y de los que ya me he hecho eco, testimonian el interés que sienten por el cine francés, por este arte y por esta industria de la que Francia está tan orgullosa!

Estas Asambleas, las he convocado con mis mejores deseos, en pleno acuerdo con el Primer Ministro y el Presidente de la República, ante todo con el objetivo de crear un espacio de debates que nos pueda reunir!

En los últimos ocho meses, todos hemos leído o incluso participado en debates apasionantes pero muy animados sobre el cine, en múltiples lugares y tribunas diversas...

El primer objetivo era, pues, al organizar estos encuentros, que pudiéramos intercambiar en un momento en que se plantean preguntas y en que nuestro deber - deber colectivo - es aportar las respuestas correctas. Por tanto, era importante y útil que yo pudiera decirles en qué calendario y en qué perspectivas me encuentro.

Para ello, es necesario ante todo aproximar los principios que guían esta acción. Es hora, en efecto, de reunirnos en torno a principios que compartimos profundamente unos y otros: el cine francés irradia fuera de nuestras fronteras y agrada a numerosos espectadores en nuestros territorios, porque se basa en la conjugación de una energía
y de la voluntad política:

- una energía privada: ¡la de los creadores individuales, de los profesionales que sois, pero también de las empresas y aventuras colectivas que representáis!

- y una acción pública - Estado, parlamentarios, autoridad reguladora y colectividades - mediante la elaboración de una política sofisticada, una política de incentivos, con el fin de favorecer la creación y la difusión de obras cinematográficas diversas, exigentes, populares, a veces las dos reunidas, gracias a la emergencia de talentos, la profesionalización de sus actores, pero también la industrialización de nuestros sectores.

Gracias a esta asociación público-privada, este sistema de apoyo creado en 1946 ha podido completarse a lo largo de los años, otras voluntades políticas: así se establecieron el IFCIC en 1983, del que celebraremos los treinta años este año, los Sofica en 1985, las obligaciones de las cadenas de televisión que son vistas con envidia por otros países europeos, así como los créditos fiscales que el Gobierno y el Parlamento decidieron reformar el pasado mes de diciembre para reforzar la competitividad y apoyar así el empleo y favorecer la relocalización de los rodajes en Francia, en un contexto económico muy difícil.

Desde la llegada de las televisiones privadas, con la aparición de Internet, este sistema de regulación que considero virtuoso, siempre ha sido fuerte en el pasado, de su capacidad de adaptación a las evoluciones estéticas y tecnológicas del séptimo arte, sino también a los cambios económicos y comerciales de los profesionales que hacen y difunden el cine.

Esta capacidad de adaptación es esencial.

En esta misma lógica, hoy se ha acordado que este sistema requiere algunos «ajustes y mejoras».

Los temas elegidos, retomando los intercambios que hemos tenido desde los últimos meses, ¡invitaban por supuesto!

Os habéis preguntado así sobre la rentabilidad de las obras a lo largo de toda su explotación comercial, sobre aquellas obras que por naturaleza son «únicas» y cuyo éxito nunca se alcanza.

De los ecos que he tenido de estas palabras, de lo que he oído también, permitidme recordar algunos términos:
- lucidez en cuanto a las transformaciones tecnológicas y a los retos mundiales,
- necesidad de transparencia en las relaciones entre los agentes del sistema, para reforzar los vínculos de confianza necesarios para el ecosistema
- responsabilidad de los diferentes protagonistas en cuanto a su papel respectivo.

Usted evoca con lucidez la revolución digital que ya ha sonado, así como se pregunta sobre la contribución de estos actores internacionales que se anuncian para difundir por nuevas vías, del cine en nuestro espacio europeo pero también hexagonal. Como ustedes saben, fue con la conciencia aguda de estos desafíos que inicié el trabajo del ministerio: era necesario. Con este espíritu trabaja la misión confiada a Pierre Lescure.

Además, expresa sus preocupaciones sobre los fundamentos de los sistemas de ayudas al sector cinematográfico, en un espacio de regulación que se ha convertido en europeo: cómo van a desembocar las discusiones con la Comisión Europea, en lo que se refiere a la Comunicación Cine, sino también de la reforma del impuesto sobre los servicios de televisión - distribuidores
(TST-D)?

A este respecto, me permito precisar que, de conformidad con el compromiso del Presidente de la República, que había asumido ante algunos de ustedes - y las posiciones se acercan a las de los gabinetes de José Manuel Barroso y Neelie Kroes -el Gobierno francés pretende obtener una TST-D asentada sobre una «base moderna» para inscribir después esta reforma, en el primer vehículo legislativo disponible (LFR o ley audiovisual).

Por otra parte, algunos de ustedes piden más transparencia en materia de ingresos, ¡al igual que otros - ¡a veces los mismos! - desean que se revisen los equilibrios entre determinadas partidas de un mismo presupuesto.

Por último, usted ha recordado en numerosas ocasiones la responsabilidad de cada uno y el hecho de que un cine acompañado por los mecanismos públicos no era un cine administrado.

Sus observaciones e interrogantes son pertinentes y legítimos. Requieren iniciativas concretas de los agentes privados, pero también de los poderes públicos.

Por ello, con el fin de preservar los fundamentos de la excepción cultural y, por tanto, preservar la diversidad de nuestra creación cinematográfica, debemos comprometernos tanto en la pedagogía como en la clarificación, sino también en la vía de la modernización de nuestros dispositivos.

Pedagogía en primer lugar porque los debates de las últimas semanas y meses han demostrado la necesidad de explicar mejor nuestros mecanismos. ¿No se han oído confusiones - voluntarias o no - entre las diferentes modalidades de apoyo y de regulación?

¡Empecemos, por qué no, a encargar un documento de comunicación destinado a presentar de manera pedagógica este sistema de apoyo al cine francés y europeo tejido y regularmente refinado desde 1946! Esta es la primera propuesta que puedo hacerle.

En segundo lugar, hay acciones de modernización que no han esperado a las últimas polémicas para ser lanzadas. En primer lugar, examinemos las propuestas de reforma de la fiscalidad digital tras el informe encargado por el Gobierno a Señores
Colin y Collin.

A continuación, trabajemos a partir de las reflexiones de Pierre Lescure que me serán entregadas en marzo próximo, destinadas a preparar el acto II de la excepción cultural. El momento, como dije, será esencial.

Saquemos los frutos también del estudio que acabo de pedir al CNC sobre la rentabilidad de las obras que deseo ver elaboradas sobre la base de una metodología, si es posible concertada.

Os invito también a ver en qué medida algunos temas podrían entrar en el ámbito de la autorregulación profesional, ya que sois sin duda los mejor posicionados, vosotros que estáis en el centro de la fabricación de las obras, para apreciar cómo adaptar la economía de la película a su potencial comercial, cómo repartir los costes de producción lo mejor posible de las necesidades de las películas, cómo calibrar los salarios de los actores y otros colaboradores. Todos somos conscientes de los esfuerzos que debemos realizar.

Así, celebro la voluntad afirmada de los interlocutores sociales de llegar a un convenio colectivo de la producción cinematográfica que el sector necesita; aunque también soy consciente de la diferencia que sigue existiendo entre las gestiones emprendidas.

El Estado y el CNC sabrán acompañarle mañana también para acoger concertaciones destinadas a elaborar cartas de buena conducta, presupuestos tipo, y todo lo que le parezca necesario.

Por lo tanto, pido al CNC, al final de estas reuniones, que organice de la manera más pertinente, eficaz, un grupo de seguimiento que permita, en la concertación, proseguir estas reflexiones con vistas a elaborar los ajustes necesarios.

De este modo, este grupo podrá trabajar desde ahora sobre los ejes que acabo de recordar y muy especialmente sobre el estudio económico y el informe Lescure, cuando esté terminado.

Para que nos fijemos el mismo rumbo, les invito a que nos reunamos en la misma formación, el próximo mes de junio, para ver y examinar las respuestas que habremos dado
a las preguntas formuladas hoy.

Comenzamos estas Asambleas sobre una imagen de Astérix, del pueblo en plena cizaña... Permítanme reutilizar esta metáfora que tanto nos habla para formular de otro modo nuestras conclusiones:
- el pueblo no debe amordazar al bardo ni temer a los romanos y piratas,
- el pueblo es fuerte por la combinación de todos sus cuerpos de oficios, así como es fuerte por la palabrería y el concilio entre todos sus miembros, ya que desembocan en la ofensiva y la acción,
- por último, el pueblo se reforzará aún más, sin poción mágica, si sus empalizadas no excluyen nunca la apertura a lo ancho y, no tengamos miedo de decirlo, la conquista de lo ancho.

Le doy las gracias.