París, 7 de noviembre de 2013
Estoy muy satisfecha de la fuerte adhesión y del éxito del evento que deseé lanzar a principios de octubre, el Otoño digital, que es para mí una magnífica ilustración de la visión positiva que tengo del digital. Un momento alegre, porque un momento de creación, imaginación y apertura. Y quiero presentar hoy ante ustedes, que ilustran toda la diversidad y la vitalidad de la escena digital francesa, mi ambición por una política cultural inscrita en la era digital.
Es indispensable movilizar, al servicio de las políticas culturales, todas las posibilidades que ofrece lo digital. Lo digital ha transformado profundamente la difusión y el acceso al arte y a la oferta cultural, pero ha revolucionado las prácticas y los usos. Mi ambición es una política en sintonía con los usos actuales: una política que la haga pedagoga, para mantener la existencia y la exigencia de la diversidad; para recordar que la cultura es valor; una política que apoye todo lo posible, todas las promesas.
Los jóvenes nacen hoy con lo digital, se apoderan inmediata e intuitivamente de todas sus herramientas. Es indispensable acompañarlos en sus prácticas y usos. Porque si bien el digital puede ser la promesa de un mayor acceso a las obras del espíritu, también puede crear grandes desigualdades en su dominio, generar nuevas fracturas y debilitar los resortes económicos de la creación. Ahora bien, el Estado, y en particular el Ministerio de Cultura y Comunicación, debe comprometerse a hacer de la tecnología digital un medio de poner fin a estas desigualdades.
El acto 2 de la excepción cultural es una de las expresiones de esta misión. Encontrará su traducción legislativa en el proyecto de ley sobre la creación, que presentaré al Consejo de Ministros en enero próximo. Un proyecto de ley sobre la creación en todas sus formas, incluidas las digitales.
El otoño digital es la ilustración, concreta, del despliegue de una verdadera política digital, que testimonia lo que son estas posibilidades y lo que debemos imaginar para acompañar a todos en sus prácticas artísticas.
Mediante la mediación y la educación a la vez cultural y digital, debemos favorecer, entre los niños y los jóvenes, un «capital digital», por decirlo como Bourdieu, que les permita a todos situarse en la multiplicidad de la oferta cultural en línea, dominar las herramientas innovadoras y utilizar con discernimiento sus numerosas funcionalidades.
Es indispensable para que Internet sea un verdadero espacio cultural público que permita a cada ciudadano, y en particular a los más jóvenes, expresar y desarrollar su creatividad.
Por eso, deseo llevar una política fuerte, creativa e inventiva, que reúna a todos los actores;
Esta política fuerte quiere, en el universo digital:
- en primer lugar, poner a los ciudadanos en el centro de nuestros objetivos, para que sean también actores de la vitalidad de la creación: como públicos y como portadores de una práctica íntima. Quiero acompañar el acceso de todos a la cultura, que es la misión fundadora de mi ministerio;
- y, en segundo lugar, favorecer la formación, la investigación y la innovación para acompañar e imaginar desde hoy los usos del mañana.
Estos objetivos han estado en el centro del Otoño digital que lancé a principios de octubre en torno a tres grandes citas que son ejemplos concretos:
- Un taller de mash-up, en torno a los usos creativos generados a partir de obras del dominio público y de obras bajo licencia libre;
- Un hackathon, que ha permitido desarrollar servicios culturales innovadores en torno a los datos públicos puestos a disposición por el Ministerio y sus instituciones públicas;
- Por último, un día de reflexión, que ha reunido hoy a todas las fuerzas vivas del mundo digital en torno a estos retos. 
Hoy, en el momento de cerrar esta secuencia fructífera, quiero deciros qué curso quiero dar a este acontecimiento, en torno a los dos objetivos que acabo de mencionar.
En primer lugar, poner al público en el centro del acto de creación, darle su lugar en el espacio digital. Se trata de pasar de una política de acceso a los recursos culturales digitales a una política de usos.
El Ministerio de Cultura y Comunicación y sus instituciones públicas se han ocupado desde hace tiempo de los problemas relacionados con el acceso a los recursos culturales digitalizados. Se han aplicado ambiciosos planes de digitalización en varios ámbitos (libros, prensa, cine...). Nuestras instituciones públicas han llevado a cabo iniciativas notables que favorecen la accesibilidad de las obras en línea, a través de motores de búsqueda innovadores, exposiciones virtuales o aplicaciones móviles pedagógicas.
Pero el Ministerio de Cultura y Comunicación debe acompañar también hoy esta política de acceso a los recursos digitales de una verdadera política de usos digitales.
En un momento en que deseo que el ministerio se inscriba en el desarrollo de una economía digital de la cultura propicia a la creación, a la innovación y a la educación, el ciudadano debe encontrarse en el centro del ecosistema que estamos construyendo.
La oferta cultural en línea del ministerio y de los establecimientos públicos es rica y no deja de evolucionar, pero hoy debe tener más en cuenta al usuario. Debemos considerar más la oferta cultural según una lógica que favorezca la interactividad con los usuarios, los visitantes y en particular los más jóvenes, y que los sitúe no en una posición de consumo pasivo sino de descubrimiento activo.
Por supuesto, esto requiere el desarrollo de una oferta digital pública.
Por eso quiero que mi ministerio y sus operadores se comprometan con una agenda digital de apertura de contenidos creativos. En primer lugar, en este proceso de apertura, quiero hacer hincapié en la educación artística y cultural, que ustedes saben que es una ambición fuerte de mi proyecto político, y que no podría desarrollarse sin esta dimensión digital.
En 2014 presentaré la nueva cara del portal Historia de las Artes, para convertirlo en un sitio abierto que ofrezca al usuario módulos innovadores, exportables y participativos de educación artística y cultural.
De la misma manera, y porque la condición para el éxito de la educación artística y cultural es, por supuesto, movilizar a todos los actores en torno a esta misión, mi ministerio acompañará a los establecimientos públicos, en el marco de una asociación piloto con Creative Commons France para sensibilizarlos y formarlos en el uso de las licencias libres. Esta asociación se firmará a partir de diciembre. El dominio de estas nuevas herramientas es la condición para un acceso reforzado a la oferta artística en línea.
Pero acompañar la política del acceso con una política de usos es también mostrar que con lo digital no es simplemente la cuestión de la difusión y del acceso a las obras lo que está en juego, sino el proceso creativo mismoincluso, enriquecido y alimentado por las herramientas digitales. Lo que llamamos es mantener nuevas prácticas creativas.
El taller de mashup que deseé iniciar en la Escuela Nacional Superior de Creación Industrial (ENSCI) permitió mostrar que las obras del dominio público, que ya no están bajo derechos de autor, tienen un papel específico que desempeñar y pueden constituir un terreno particularmente rico para el acceso y la utilización de contenidos culturales, en particular para favorecer el despertar artístico de los niños. Para ello, el Estado debe preservar espacios culturales comunes gratuitos. Espacios que inspiran la creación y valorizan las prácticas artísticas amateur.
Decimos comúnmente de una obra que ha «caído» en el dominio público, como parece haber caído en el olvido o en desuso, o que ella y su público han caído en desilusión. Todo lo contrario ocurre cuando una obra entra en el dominio público. Cuando una obra entra en el dominio público, conoce un segundo nacimiento. Y deseo que mi ministerio se comprometa en este reconocimiento.
Por eso, para acompañar nuestra reflexión, se ha concluido una asociación con la Open Knowledge Foundation Francia para la realización de un prototipo de calculadora del dominio público francés en torno a un corpus de metadatos culturales (en este caso, y es de actualidad, un corpus relativo a la Gran Guerra), puesto a disposición por la Biblioteca Nacional de Francia.
Es la primera vez que esto ocurre y quiero mostrar a través de este proyecto el valor que representan los metadatos culturales, ya que gracias a los metadatos correctamente informados podremos calcular con precisión los derechos vinculados a los recursos culturales digitalizados. Es una herramienta preciosa que acompañará a los jóvenes en su encuentro con las obras y les incitará al discernimiento en sus prácticas artísticas y creativas.
Acompañar las prácticas, responder a las expectativas del público joven en materia de acceso y de uso, son problemas importantes para todos los actores movilizados en torno a los retos cruzados de lo digital y de la educación artística y cultural. El Ministerio ha querido aprovecharla plenamente. Pero hoy debemos ir más lejos: debemos, en un esfuerzo colectivo, anticipar los desafíos y las costumbres del mañana.
Y es el papel del Estado crear una dinámica que favorezca los usos innovadores para que la cultura sea fuente de creatividad e inventiva.
Por ello, he querido dar plena importancia a la política gubernamental de apertura e intercambio de datos públicos coordinada por la misión Etalab. Esta apertura de los datos públicos pretende favorecer la emergencia de proyectos culturales innovadores, como los que se crearon durante el hackhathon dataculture del 26 y 27 de octubre.
Deseo que las acciones digitales de mi ministerio y de sus operadores se inscriban en el marco de nuestra hoja de ruta estratégica de apertura de los datos culturales.
En un momento en que el Ministerio de Cultura y Comunicación se compromete en una política voluntarista en materia de apertura de los datos públicos culturales, es por otra parte esencial acompañar a los actores culturales y de la sociedad civil en esta transición digital, desarrollando la investigación en torno a las tecnologías digitales de ruptura, para anticipar los usos del mañana.
Así, a partir de este mes estableceré una asociación entre el Ministerio de Cultura y Comunicación y el INRIA sobre los retos de la web 3.0 para el sector cultural, que se traducirá en un ciclo de conferencias y pondrá de relieve las numerosas iniciativas ya en curso (GINCO, JocondeLab, Wiki, Mimo de la Ciudad de la Música).
Por último, dado que la formación, la investigación y la innovación están en el centro mismo de mi gran proyecto y son esenciales para la creación del mañana, deseo que se creen espacios de creación y de mediación innovadores, invitando al público a apoderarse de las nuevas herramientas digitales y a convertirse, a su vez, en un actor de nuestro patrimonio cultural.
Para ello, he decidido instalar a finales de mayo de 2014 un espacio de coworking artístico, una «Silicon Valois», en el seno mismo del Ministerio de Cultura y Comunicación. Es un proyecto inédito y seguiré con atención las fases de diseño de este espacio que permitirá ofrecer a los más jóvenes, a los estudiantes, a los jóvenes empresarios y creadores, un marco propicio a la expresión de su creatividad. Las producciones realizadas en este lugar único de creación se valorarán en un espacio digital dedicado, una «Silicon Valois» virtual.
El Otoño digital que iniciamos, su Otoño digital, no ha terminado. Es el comienzo de una revolución de nuestra política digital, una revolución que es ante todo ciudadana y que pasa por la juventud.
Deseo que esta gran manifestación continúe, se fortalezca, se generalice y se anuncie. El Otoño Digital será cada año la cita del ministerio, de los jóvenes creadores y de las comunidades digitales.
Pero también será la ocasión de una semana dedicada a los más jóvenes, desde la primaria hasta la secundaria. Evidentemente, el Ministerio de Cultura y Comunicación participa en la reforma de los ritmos escolares. Aporta su materia, sus contenidos. Por eso, mi ministerio marcará el tiempo de la «re-creación», a partir del próximo otoño, iniciando tiempos creativos fuertes en torno a las obras transformativas, los datos culturales, las nuevas herramientas digitales. Esta fiesta de la re-creación digital, en todo el territorio, será una fiesta para la que movilizaremos a todos nuestros actores culturales, nuestros establecimientos públicos y nuestros artistas.
Deberá estar en contacto con los usos actuales, valorizará las prácticas amateur y profesional, y permitirá al joven público de hoy ser plenamente protagonista de nuestro espacio digital cultural del mañana.
Esta acción creativa irá acompañada de acciones de mediación y de instrumentos pedagógicos. De este modo, demostrará el significado y el valor del acto creativo que queremos preservar. Este es el sentido del acto II de la excepción cultural que deseo llevar con vosotros.
Le doy las gracias.