Damas y caballeros,

En este comienzo de año, deseo ante todo dirigir a cada una y a cada uno de vosotros, agentes del Ministerio de Cultura y Comunicación y de sus establecimientos públicos, a vuestras familias y a todos vuestros seres queridos mi deseo personal de salud: de felicidad y éxito en sus proyectos.

Evidentemente, estos deseos van también a nuestro ministerio y a sus misiones.

 En nuestra sociedad afectada por una grave crisis económica, la cultura sigue siendo un punto de referencia, un vector de proyección internacional, un elemento de orgullo también para nuestros conciudadanos.

 Se lo debe a los creadores, a los artistas, a todos los actores del mundo de la cultura y, entre ellos, a los agentes del ministerio de la cultura y de la comunicación que, año tras año, a pesar de las dificultades, durante mucho tiempo incluso en la adversidad, han sabido, saben, por su implicación y su determinación, preservar, desarrollar, modernizar las políticas culturales y garantizar las misiones de servicio público de las que somos responsables. Quiero saludar y darle las gracias por ello.

 Las cifras récord de asistencia a museos e instalaciones culturales en 2012 demuestran este compromiso. Sin querer dar a las cifras más importancia de la que tienen, veo en ellas el signo del reconocimiento de su trabajo, pero también la marca de uno de los retos prioritarios para 2013: desarrollar y valorizar las políticas de acceso de todos a la cultura.

 Más que a la construcción de nuevos grandes equipamientos, deseo en efecto que dediquemos todos nuestros esfuerzos al vínculo que queremos establecer entre nuestro patrimonio, la creación contemporánea y los públicos. Para que cada ciudadano, cualesquiera que sean los obstáculos materiales, financieros, sociales, físicos, de acceso a la cultura, sepa que puede disponer y acceder a este bien común inestimable.

 Es un tema central para una sociedad moderna, que debe dar su lugar a la creación y a los artistas y permitir que todos tengan acceso a estas obras.

 La cultura en todas sus dimensiones, desde la creación contemporánea hasta el patrimonio, es en efecto un poderoso vector de vínculo social. Las generaciones y las poblaciones se encuentran en los lugares culturales, los museos, las mediatecas, las salas de conciertos y de cine, en las ferias y salones del libro, a condición de trazar el camino de acceso para los más alejados. Sabemos que las desigualdades sociales han aumentado en Francia y en Europa durante la última década. Los más vulnerables son los que más sufren la crisis desde el punto de vista social.

Deseo que las políticas culturales permitan reducir las desigualdades entre los ciudadanos y los territorios, y que ninguna familia, ningún joven, ningún precario, ninguna persona sea excluida del acceso a la cultura. En tiempos de crisis, la afición de los franceses a las manifestaciones culturales sigue siendo fuerte y las políticas locales, regionales y nacionales deben situar en el centro de sus prioridades la cultura, ya que constituye un vínculo esencial y nos permite crear, ir hacia los demás, florecer, comprender mejor el mundo en el que vivimos. Por eso, en este período de restricciones presupuestarias, debemos articular y optimizar el trabajo y los presupuestos de todos los actores culturales: sector asociativo y privado, colectividades territoriales, Estado.

 El patrimonio y la cultura, viva y rica de la diversidad de sus expresiones, de sus monumentos, de sus obras, de sus equipamientos, de sus manifestaciones, son uno de los más importantes bienes comunes compartidos por todos los franceses y a los que éstos están muy apegados. Tenemos que mantenerlo vivo.

 Para lograrlo, debemos mover las líneas, reflexionar sobre el horizonte de cinco años, de diez años, sin prejuicios y considerar la situación de crisis que afrontamos como un activo y no como una fatalidad. De todos modos, inventar.

 Inventar es también cuestionar nuestro papel, nosotros ministerio, administración, DRAC, establecimientos y cómo debemos acompañar a los actores del mundo la cultura de la que debemos ser los primeros apoyos.

 Deseo, en 2013, que devolvamos plenamente su sentido y su ambición a nuestro ministerio, que llevemos y desarrollemos la inventiva de los servicios del ministerio, tanto en París como en la región, y en los establecimientos.

 Juntos, durante el año que comienza, debemos construir un nuevo Pacto Cultural

 Un nuevo pacto es necesario porque debemos volver a los objetivos fundamentales de la política cultural.  Quiero devolver el sentido, inscribir la cultura en un proyecto político global y llevar a cabo mi acción en beneficio de las personas, allí donde se encuentren. No niego nada de una política que apoya a los artistas y permite la creación de nuevas obras. Pero la ruptura, consumada hace 50 años, entre cultura y educación popular, ha pervertido una acción pública que hoy quiero decididamente popular y solidaria. En esta perspectiva, haré de la educación artística y cultural un reto esencial, porque me parece que es nuestra responsabilidad ofrecer a nuestros hijos, cualquiera que sea la situación social, el lugar de domicilio de sus familias, la posibilidad de descubrir plenamente, de apropiarse de todos los sectores de la creación, del arte y de la cultura.

 Un nuevo pacto es necesario porque las herramientas de la política cultural deben ser rearmadas. Las grandes herramientas de la política cultural francesa, cuyos principales elementos se construyeron en dos grandes tiempos, después de la guerra y a principios de los años 80, son esenciales para los tres grandes bloques de competencia de nuestro ministerio: el patrimonio, la creación y las industrias culturales. Pero estos tres conjuntos deben ser rearmados hoy para no perder su sustancia. Tenemos ante nosotros un importante trabajo de re fundación que realizar. Entre otras cosas, en forma de leyes en las que tendremos que trabajar juntos. 

 Un nuevo pacto se hace necesario porque se ha olvidado el lugar real del arte y la cultura en las sociedades, en particular en la sociedad francesa. Esto es válido en el plano económico, ya que, como realidad muy a menudo ignorada, no puede haber recuperación productiva sin recuperación creativa. Pero el olvido del lugar de la cultura vale también en el plano de la vida cotidiana. Quiero recordar hasta qué punto, en cada momento, el arte y la cultura aportan a la vida común, pero también pueden contribuir a la emancipación individual. Deseo contribuir, con nuestra política cultural, a una toma de conciencia de este bien común.

 Para responder a ello, en 2013 tendremos que llevar a cabo numerosos proyectos. Pienso, por ejemplo, en los proyectos de ley que defenderemos sobre el patrimonio, la creación artística y el audiovisual. Pienso también en las gestiones ya iniciadas sobre el libro, el digital, la prensa, el Acto II de la excepción cultural, el cine o incluso la música.

 Pero, en primer lugar, quiero situar en el centro de este Pacto la mejora del acceso de todos a la cultura. Como ustedes saben, el pasado 30 de diciembre invité a 400 beneficiarios de asociaciones de solidaridad a visitas comentadas de exposiciones de seis grandes establecimientos culturales parisinos, para una nueva manifestación «museos populares-museos solidarios». Deseaba que se renovara a lo largo del próximo año. Pero tenemos que ir más allá. Así, los territorios rurales, aunque ricos en un patrimonio local, están demasiado a menudo alejados del mundo de la cultura. Las instituciones culturales participan cada vez más en la red del territorio desarrollando proyectos «fuera de los muros». Debemos coordinar estas gestiones, dejarles su autonomía, pero también inscribirlas en un proyecto de conjunto. Os propongo trabajar en nuevas iniciativas que se inscriben en el mismo planteamiento, desplegadas en todo el territorio, apoyándose en las fuerzas, la implicación y el dinamismo de los equipos del Ministerio de Cultura y Comunicación, tanto en París como en las regiones.

 Con el mismo espíritu, para permitir a los más jóvenes de nosotros, desde la escuela, descubrir el arte y la cultura, he hecho de la educación y el desarrollo artísticos y culturales una de mis prioridades de acción.

 Deseo que nuestro ministerio amplíe aún más, junto con las colectividades, su movilización para la educación artística y cultural.

 Los compromisos del Presidente de la República de hacer de la consideración de la juventud una de las prioridades del quinquenio exigen hoy la elaboración de un proyecto nacional de educación artística y cultural: «para un acceso de todos los jóvenes al arte y a la cultura». Tras la consulta nacional sobre la educación artística y cultural, que he confiado a un comité director presidido por Marie Desplechin y compuesto por representantes electos, personalidades del mundo de la cultura, la investigación y la educación, se elaborará un pliego de condiciones que proporcione un marco común a las acciones que se vayan a poner en práctica, dejando al mismo tiempo la flexibilidad necesaria para adaptarlas a las realidades locales. Sin esperar, a partir de enero emprenderé un 'tour de Francia' de la educación artística y cultural para hacer más visibles las numerosas iniciativas de colaboración en todo el territorio.

 Para aplicar este Pacto que les propongo y los objetivos que subyacen, debemos disponer de una organización mejor adaptada a nuestras misiones. No os propongo una enésima reorganización, sino reflexionar de manera concertada, apaciguada, sobre las adaptaciones que son necesarias. El éxito de este enfoque depende de la aplicación de un nuevo método de rendición de cuentas para todos los agentes, la preocupación de situar la respuesta a las expectativas y necesidades de los ciudadanos en el centro de nuestros objetivos y de asociar a cada uno de ustedes a la búsqueda de escenarios de progreso. Deseo también que construyamos un programa de simplificaciones de nuestros procedimientos, que deberá tener en cuenta, por una parte, a los usuarios del ministerio: beneficiarios de nuestros procedimientos, públicos de nuestros establecimientos, estudiantes... y, por otra, a los agentes del ministerio. El Ministerio ya participa activamente en este proceso, como lo demuestra, por ejemplo, el proyecto de simplificación de la gestión de las subvenciones, que ha contado con la participación de los agentes de los DRAC a todos los niveles, se ha basado en la escucha de los usuarios sobre la base de encuestas de satisfacción, ha permitido el intercambio de experiencias entre nuestros servicios, ha suscitado el trabajo colaborativo y se ha traducido en medidas de clarificación interna en los DRAC y también con la administración central.

 Deseo aprovechar la iniciativa de modernización de la acción pública lanzada por el Gobierno para que nuestro Ministerio se comprometa decididamente en la renovación de nuestro modelo de servicio público de la cultura. En efecto, los trabajos que acabo de mencionar, todos ellos encaminados a reafirmar el papel del ministerio, deben traducirse concretamente en todos los niveles de la administración. Por lo tanto, partiremos de los objetivos de las políticas públicas así inscritas en el 21
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siglo para integrar plenamente el enfoque desplegado por el gobierno. ¡El orden de las cosas no es anodino!

 Inscribo en el centro de las prioridades de esta iniciativa las reflexiones emprendidas en torno a la administración territorial del Estado. Debemos refundir nuestra acción e iniciar los esfuerzos necesarios para que, a escala local y según las realidades regionales, se identifique más claramente la acción del Ministerio de Cultura.

 Estoy convencida de que la descentralización en el ámbito de las artes y la cultura ya se ha logrado en gran medida y de que no se trata de transferir tal o cual nueva competencia, sino de coordinar mejor la acción en materia cultural entre el Estado y los diferentes niveles de colectividades, renovar profundamente la asociación y la construcción de políticas comunes

 Sé que nada de esto podrá hacerse sin ustedes, agentes del Ministerio, que hacen vivir nuestras políticas y reinventan diariamente la aplicación sobre el terreno de las prioridades definidas por el Gobierno y el Presidente. Soy consciente de que estas acciones van a requerir una movilización aún más fuerte del profesionalismo de los equipos del Ministerio, ya sea en la administración central o en los servicios operativos, y desde ahora deseo dirigirles un mensaje más particular de aliento.

 Desde mi llegada, afirmé mi compromiso con el diálogo social y la concertación a todos los niveles para que todos fueran tomados en cuenta en la construcción de las políticas del ministerio.

 Este es el sentido, por ejemplo, de la misión que he confiado a la Inspección General de Asuntos Culturales sobre los efectos, en nuestro ministerio, de la aplicación del RGGP, de la circular relativa al diálogo social, los trabajos iniciados sobre las condiciones de trabajo y la salud en el trabajo y la reafirmación del papel de la tutela sobre los establecimientos públicos. Vamos a proseguir estos trabajos en el marco de una agenda social que se extenderá sobre el 1
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semestre de este año y cubrirá la mayoría de las principales políticas de nuestro ministerio.

 El Ministerio ya está desarrollando una aplicación que deseo ejemplar de la ley relativa a la situación de los agentes no titulares, con la organización de contrataciones reservadas para el acceso al empleo titular priorizando, en el calendario de apertura, los cuerpos de la categoría C. Deseo ampliar su ámbito de aplicación revisando, como lo hemos iniciado, la lista de establecimientos derogatorios cuyos agentes son hoy de este dispositivo.

También me gustaría poner en marcha un proceso para mejorar la carrera de los funcionarios del Ministerio y sus instituciones. En particular, deberá pasar por una revalorización de la carrera de los agentes - que no están entre los mejor tratados en el seno de la función pública - comenzando por el examen de la situación del personal de ejecución, con la rápida aplicación de medidas interministeriales de refundición de las matrices indiciarias de categoría C.

 Como ustedes han comprendido, la política que les propongo continuar en 2013 es ambiciosa y responde a un objetivo declarado de consolidación de nuestras misiones esenciales al servicio del mayor número posible de personas.

 Para ponerlas en práctica, su contribución será esencial.

 Me propongo construir un ministerio ejemplar a través de su organización y de la consideración debida a su personal para que usted pueda, en las mejores condiciones, llevar a cabo nuestra acción común.

 En este comienzo de año, por tanto, al renovaros mis votos personales para este nuevo año 2013, quiero deciros mi compromiso personal para que juntos construyamos la política cultural ambiciosa abierta al mayor número que nuestro país necesita.