Contrariamente a muchas ideas preconcebidas, la realidad de la situación de las mujeres en el universo de la cultura y de los medios de comunicación es muy poco satisfactoria.

La constatación es severa: en las instituciones culturales, aunque se empieza a tomar conciencia y las mujeres artistas en particular multiplican las intervenciones, la situación sigue siendo desfavorable, ya se trate de nombramientos, de su lugar en las programaciones artísticas, o del acceso a los medios de producción y de difusión.

En el campo de los medios de comunicación, la situación no es mejor: en la televisión se cuentan dos tercios de los tiempos de palabra para los hombres y un tercio para las mujeres. El lugar de las mujeres «expertas» sigue siendo muy limitado, ya que, a pesar de la firma en octubre de 2010 por los representantes de los medios de comunicación de un «acto de compromiso para una iniciativa de autorregulación destinada a mejorar la imagen de las mujeres en los medios»y, en particular, para mejorar el lugar de las expertas, en la prensa escrita semanal sólo el 15% de las mujeres intervienen por su experiencia, el 20% en la televisión y un poco más en la radio (según el informe de 2011 de la Comisión sobre la imagen de las mujeres en los medios de comunicación).

Y cuando aparecen, las mujeres tienen a menudo un estatus secundario, un papel social rebajado; son más a menudo anónimas, más a menudo presentadas y valoradas a través de su papel familiar, y por lo tanto menos a menudo a través de su profesión. La legitimidad del conocimiento sigue siendo masculina. ¿Cómo pueden las oyentes, las telespectadoras, y en particular las más jóvenes, encontrar los puntos de referencia para identificarse y ganar confianza?

Se sabe bien que los diferentes modos de expresión artística y cultural, ya se trate del espectáculo vivo, del cine, de la literatura..., y por supuesto los medios de comunicación, transmiten representaciones sexistas y estereotipos tanto más potentes cuanto que a menudo son poco visibles, debido a la autoridad intelectual de la creación y a la fuerza de la imagen, y que se anclan en el inconsciente colectivo. Pero este poder puede ser ejercido hacia atrás para modificar estas representaciones reductoras o erróneas. Nuestra acción en este ámbito, como en el de la educación, es pues determinante.

Plenamente convencida de esta responsabilidad política, he decidido adoptar una serie de medidas, que fueron presentadas y validadas en el comité interministerial de los derechos de las mujeres que el Primer Ministro presidió el pasado 30 de noviembre.

Para acompañarme en este proceso, acabo de crear el comité para la igualdad entre mujeres y hombres en la cultura y la comunicación. Este comité tiene por vocación, en asociación con el conjunto de los actores interesados, elegidos, dirigentes de instituciones culturales y medios de comunicación públicos, asociaciones, artistas..., seguir la acción que hemos empezado a poner en marcha, apreciar sus resultados, y, por supuesto, hacer cualquier propuesta que nos permita avanzar más rápidamente en el camino de la igualdad, en resumen, de ser él mismo un lugar de creatividad.

Podrá apoyarse, en particular, en los trabajos del observatorio de la igualdad en la cultura y la comunicación. Encargado de recoger datos actualizados, que se harán públicos ya que podrán consultarse en el sitio web del ministerio, esta herramienta de conocimiento completamente nueva permitirá medir objetivamente la situación - de «hacer visible lo invisible»pero también para mostrar los progresos realizados. Desde ahora, el observatorio nos aporta informaciones valiosas sobre el acceso de las mujeres a los puestos de dirección, a los medios de producción, sobre las remuneraciones, sobre las programaciones. Su ámbito de investigación se ampliará en su próxima versión a las industrias culturales (cine, edición, prensa), y espero que se construya en concertación con todos los interesados en la existencia de dicho observatorio, y son numerosos, representantes locales, asociaciones profesionales, CSA...

Pero para que las cosas se muevan, para poner a la sociedad en movimiento, hace falta voluntad - quizás voluntarismo - y un trabajo de fondo. Por ello, he pedido que en adelante figuren en las cartas de misión de todos los dirigentes de nuestras instituciones nacionales, instituciones culturales y medios de comunicación públicos, instrucciones precisas para mejorar la presencia de las mujeres en los puestos de dirección y en las programaciones; esta exigencia figurará también en los contratos (contratos de rendimiento, contratos de objetivos y de medios) que firman con el Ministerio; y en las redes del espectáculo vivo o las redes de difusión del arte contemporáneo, o incluso las FRAC, deseo, en concertación con los representantes locales, que son como nosotros garantes del respeto del principio de igualdad de acceso de las mujeres y los hombres a las responsabilidades, que nos comprometamos de manera voluntarista en un proceso de respeto de la paridad. Se acaba de publicar una circular sobre la «Renovación de las generaciones - Respeto de la paridad en la dirección de los establecimientos certificados y de las redes nacionales del espectáculo vivo y de las artes plásticas», que consagra el principio de paridad en los procesos de nombramiento.

He recordado hasta qué punto el papel del servicio público audiovisual es determinante para luchar contra las discriminaciones y los estereotipos. Por lo tanto, me complace la presencia hoy a mi lado de Rémy Pflimlin, así como de todos los presidentes del audiovisual público, que acaban de participar en el Comité por la Igualdad; ellos (y ellas) han podido testimoniar la determinación de sus empresas sobre este tema.

De conformidad con el compromiso asumido en el Comité Interministerial, y conjuntamente con el Ministerio de Derechos de la Mujer y el Ministerio de Deportes, modificaremos el Decreto de 22 de diciembre de 2004 que impide la emisión exclusiva en canales de pago de «Grandes acontecimientos deportivos» para garantizar el acceso al mayor número posible de telespectadores; en adelante, para algunas competiciones enumeradas en el decreto, se precisará que se refieren tanto a acontecimientos masculinos como femeninos. Así podremos valorizar mejor las actuaciones de las deportistas francesas que suscitan el entusiasmo de un número cada vez mayor de telespectadores. Pienso, en particular, en los buenos resultados deportivos obtenidos por los equipos femeninos de fútbol, que han permitido a las cadenas de la TNT alcanzar muy buenas puntuaciones de audiencia. En términos más generales, es una mejor exposición del deporte femenino en todos los servicios de televisión, gratuitos o de pago, que debemos promover.

Se reforzarán las competencias del CEA. En efecto, en el Comité Interministerial de Derechos de la Mujer se decidió completar la Ley de 30 de septiembre de 1986 con un texto legislativo futuro: el CSA se encargará en adelante de ejercer una vigilancia particular sobre el tema de la igualdad entre mujeres y hombres, velando por la promoción de la imagen de las mujeres en el sector audiovisual, lo que supone en particular la lucha contra los estereotipos sexistas y las imágenes degradantes en los programas puestos a disposición del público. Desde ahora, el nuevo presidente del CSA, Olivier Schrameck, ha constituido un grupo de trabajo sobre los derechos de las mujeres, presidido por Sylvie Pierre-Brossolette, por lo demás miembro de nuestro comité para la igualdad y cuya presencia saludo.

Por último, otro ámbito cuyo papel es determinante para hacer evolucionar nuestras representaciones es el de la publicidad. Ésta ya es objeto de una gestión de autorregulación. En efecto, el ARPP (organismo regulador de la publicidad pública) elabora numerosas recomendaciones, entre las que figuran normas deontológicas relativas a la imagen de la mujer y a la lucha contra los estereotipos sexuales.

Esta iniciativa de autorregulación previa funciona bien en lo que respecta a la publicidad televisiva, ya que el regulador audiovisual, el Consejo Superior del Audiovisual, interviene raramente para sancionar a una cadena. Sin embargo, el Gobierno desea consolidarla, e incluso ir más allá, favoreciendo la difusión de anuncios publicitarios que no transmitan una imagen estereotipada y degradante del papel de la mujer. A este respecto, espero las propuestas que formulará el Alto Consejo para la Igualdad entre las Mujeres y los Hombres, que acaba de ser creado en enero pasado, para someter al ARPP propuestas sobre este tema.

Junto a todos estos incentivos, a veces disuasorios..., hay que mostrar y demostrar todo lo que las mujeres ya hacen, y que pueden hacer con el mismo talento y las mismas competencias que los hombres, en todos los ámbitos. «Hacer visible lo invisible» es también esto.

Pienso en todas las mujeres que son grandes artistas, en los periodistas que van a campos de guerra, en las que dirigen con talento instituciones culturales. Y quisiera también saludar lo que ya ha hecho el servicio público del audiovisual: por citar sólo algunos ejemplos, la difusión de los partidos del equipo femenino de rugby de Francia por France Télévisions, la participación de las mujeres en los más altos puestos de dirección en el seno de ARTE Francia y también de la AEF, Audiovisual exterior de Francia. Por otra parte, quiero subrayar la convicción con la que sus cadenas (RFI, France 24, TV5 Monde), en colaboración con Monte Carlo Doualiya, se comprometen en esta política de igualdad movilizándose para el Foro mundial de las mujeres francófonas el 20 de marzo en el Quai Branly (difusión durante toda la semana de retratos de mujeres de habla francesa/árabe), y preparación de proyectos de emisión recurrentes sobre el lugar que ocupan las mujeres en el mundo.

Con este espíritu decidí lanzar una temporada de igualdad, de hecho un ciclo de 3 temporadas, cuyo objetivo es impulsar un movimiento que espero se convierta en un movimiento de fondo, irreversible.

He pedido que todos se comprometan en esta temporada; hago un llamamiento a todos, a las instituciones nacionales, que deben desempeñar plenamente su función de servicio público y ser ejemplares, como todas las demás. Ya he escrito a 270 dirigentes de instituciones para pedirles que tomen iniciativas al respecto, contribuyendo así al enriquecimiento de nuestra vida artística y cultural. Desde ahora, el movimiento comienza...

Registraremos todo lo que ya se hace en el territorio nacional y todo lo que se habrá hecho en esta temporada, y lo haremos saber ampliamente gracias a una comunicación que será llevada a nivel nacional por mi ministerio, y esto en todos los ámbitos: audiovisual, teatro, música, cine, danza, artes plásticas, edición, prensa...

Durante esta primera temporada, en cada uno de estos campos tendrá lugar un acontecimiento destacado. Un primer hito ya está establecido, con la iniciativa de FTV, que abre esta temporada de igualdad con su semana «adelante todas», a partir del 2 de marzo, en todas sus antenas - en relación con el Día Internacional de la Mujer el 8 de marzo.