Con gran emoción me enteré de la desaparición de Bernard Hoepffner, traductor francés, sensible y preciso, de los grandes autores de lengua inglesa. 

Encarnaba toda la sutileza y la complejidad de este oficio de traductor, a la vez mensajero de palabras y emociones contenidas en las fórmulas, músico que reproducía los ritmos de las melodías de las lenguas en la lengua francesa. Su trabajo sobre las obras de Mark Twain o su contribución a la nueva traducción de Ulises de James Joyce, nos reveló sutilezas del texto y de su construcción y sublimaron su ritmo. 

Generoso y vívido, divertido y entrañable, Bernard Hoepffner encarnaba el papel esencial del traductor, repartidor de palabras entre el autor y sus lectores.

Expreso mis más sinceras condolencias a su familia, familiares y colegas.