Audrey Azoulay, ministra de Cultura y Comunicación, se felicita por la dinámica en torno a la apertura de las bibliotecas públicas en horarios extendidos por la tarde y los domingos.

Desde la reforma de las condiciones de concesión de la dotación general de descentralización en abril de 2016, el Estado tiene la posibilidad de acompañar a las colectividades territoriales que deseen ampliar los horarios de apertura de las bibliotecas públicas por la tarde y el domingo, asumiendo una parte de los costes suplementarios generados por estos nuevos horarios.

En apenas un año, más de 20 comunidades han decidido abrir más ampliamente sus bibliotecas, entre ellas París, Angers, Le Havre o Vaulx-en-Velin. Como se había comprometido, el Estado los apoyó y movilizó más de 700.000 euros para el conjunto de las colectividades que hicieron esta elección de la cultura.

En 2017, más de 30 bibliotecas adicionales deberían abrir más al público, entre ellas las de las ciudades de Caen, Lille, Burdeos, Brest, Rouen, Marsella o Estrasburgo. Además, 155 comunidades han indicado su intención de incorporarse al sistema.

La ampliación del acceso a la cultura pasa también por la organización de citas públicas y grandes manifestaciones en torno al libro.

A este respecto, la Ministra se congratula del éxito de la primera edición de la Noche de la Lectura, el pasado 14 de enero. Reunió a cerca de 250.000 personas en las bibliotecas y librerías de Francia, en torno a autores, profesionales y amantes del libro, para lecturas en familia o con amigos a altas horas de la noche y a veces toda la noche.

Dado que el libro es un vehículo de emancipación y apertura al mundo y sigue siendo el medio más universal de acceso a la cultura, el apoyo a la lectura pública ha sido uno de los pilares de la política cultural del Gobierno.

Además, dado que las 16.000 bibliotecas públicas y puntos de acceso al libro en Francia son lugares de invitación a la lectura, de transmisión del conocimiento, de pluralismo y de intercambio, constituyen las piedras angulares de la democratización cultural.  

Con la ampliación de sus horarios de apertura, incluidos los domingos, los servicios públicos de acceso a la lectura se adaptan al ritmo de vida de los franceses.