A propuesta de Audrey Azoulay, ministra de Cultura y Comunicación, el Presidente de la República renovó a Guy Cogeval en la presidencia del establecimiento público del museo de Orsay y del museo de la Orangerie.

Pero este último mandato será abreviado después de un año, el 15 de marzo de 2017: Guy Cogeval dejará entonces la presidencia de los museos de Orsay y de la Orangerie, que ocupa desde 2008, para tomar la dirección de un centro de estudios sobre los Nabis, del que es uno de los mejores conocedores del mundo.

Este Centro, adscrito al museo de Orsay, será un lugar de investigación, valorización y seguimiento de las colecciones relacionadas con este movimiento. Podrá establecer asociaciones con otros museos y centros de investigación, en Francia y en el extranjero, así como con las diferentes instituciones de la historia del arte. Será también un lugar de intercambio y reflexión para el conjunto de aficionados, coleccionistas e investigadores especialistas de este movimiento artístico.

Este nombramiento marca el deseo de la continuidad a la cabeza de este prestigioso establecimiento, mientras que prepara ya el futuro.

Guardián general del patrimonio, Guy Cogeval es presidente del museo de Orsay desde marzo de 2008. Después de haber sido conservador en el museo de Orsay y luego en el museo de Bellas Artes de Lyon, Guy Cogeval dirigió el museo nacional de los monumentos franceses de 1992 a 1998, antes de tomar la dirección del museo de Bellas Artes de Montreal hasta 2006.

Especialista, entre otros, en la obra de Edouard Vuillard, fundador del movimiento Nabi, publicó, con Antoine Salomon, un catálogo crítico de sus pinturas y pasteles que hace referencia.

Al frente del museo de Orsay, Guy Cogeval llevó a cabo una política de desarrollo del establecimiento, renovando el colgado y la presentación de las colecciones, realizando importantes trabajos de acondicionamiento y asegurando la fusión con el museo de la Orangerie. Las exposiciones del museo de Orsay conocen un éxito público y crítico repetido, como lo demuestran la reciente retrospectiva consagrada a Pierre Bonnard o la última exposición Esplendores y miserias, imágenes de la prostitución.