Con la muerte de Ettore Scola, desaparece una de las mayores figuras del cine italiano de los últimos cincuenta años.

Desde sus comienzos como dibujante en un periódico satírico, había conservado el gusto por la ligereza y se convirtió en uno de los maestros de la comedia a la italiana triunfante en las décadas que siguieron a la Segunda Guerra Mundial.

Pero la obra de Ettore Scola es tan diversa como coherente. Dos frescos, «Nos hemos amado tanto» y «Horribles, sucios y malos», testimonian la ambición y el genio de Ettore Scola para contar la Italia contemporánea.

Otra de sus obras maestras, «Una jornada particular», retrata el encuentro, con ocasión de la visita de Hitler a Mussolini en 1938, entre un hombre y una mujer excluidos, cada uno a su manera, por el fascismo.

Cineasta comprometido, habrá filmado al pueblo italiano, los sobresaltos de la historia y de la política como ningún otro, y llevado una mirada de rara lucidez sobre la sociedad italiana de su época.

Ettore Scola también fue uno de los cineastas italianos más franceses.

Gran conocedor de la historia de Francia, que le inspiró «La Nuit de Varennes et Le Bal», fue igualmente marcado por sus autores, y realizó «Le voyage du capitaine Fracasse» procedente de la obra de Théophile Gautier.

Esta noche lloramos a este gran cineasta y amigo de Francia. Expreso a su familia y a sus seres queridos mis más sinceras condolencias.