Audrey Azoulay recordó que el cine es el primer ocio de nuestros conciudadanos. En 2015, las salas de cine registraron en Francia 205 millones de entradas, dos tercios de los franceses y el 87% de los menores de 25 años acudieron al menos una vez al año. La cuota de mercado de las películas francesas (35%) es ampliamente superior a la de las nacionales en Alemania (27,5%), en Italia (21%), en España (19%) o en el Reino Unido (11%). Nuestro país no solo es una tierra de creación, sino también de descubrimiento y desarrollo del cine europeo y mundial. En 2015, el número de coproducciones internacionales en las que participa Francia ascendió a 142, el nivel más alto en 10 años. Estas coproducciones representan más del 45% de las películas difundidas en Francia. El cine es también una industria cultural, que representa en nuestro país 340.000 empleos y el 1% del producto interior bruto.

La Ministra de Cultura y Comunicación recordó el conjunto de medidas aplicadas desde 2012 en favor del cine, la diversidad y la creación:

  • En 2012, el Gobierno redujo el IVA sobre el precio de las entradas de cine al tipo reducido del 5,5%. Como responsabilidad, el sector ha repercutido esta reducción del IVA sobre el precio de los billetes para los menores de 14 años. Así, 20 millones de entradas fueron realizadas a un precio de 4 euros y de 4 euros 50 en 2015, lo que representa una progresión del 20% con respecto a 2014.
  • El Gobierno ha adoptado medidas decisivas para restablecer la competitividad y el atractivo de los rodajes en Francia. En 2013, aumentó el crédito fiscal del 20% al 30% para las películas con un presupuesto inferior a 4 millones de euros. En 2014, decidió ampliar esta medida a partir de 2016 a todas las películas de menos de 7 millones de euros y para las películas de animación. En 2015, el gobierno decidió extender el aumento del crédito fiscal al conjunto de las películas en lengua francesa, así como al conjunto de las películas de animación o con numerosos efectos visuales. También ha concedido el beneficio de la bonificación fiscal a las obras rodadas en lengua extranjera por razones escénicas y aumentado al 30% el crédito fiscal que beneficia a las obras de animación y a las obras de fuerte efecto visual, cualquiera que sea su lengua de rodaje. Por último, se ha aumentado el límite máximo de 4 a 30 millones de euros.

A finales del primer trimestre de 2016, los resultados ya son convincentes. Una treintena de proyectos de rodaje franceses y europeos han vuelto a Francia, aportando con ellos más de 100 millones de euros de actividad y miles de empleos. Según las estimaciones del Centro Nacional del Cine y de la Imagen Animada (CNC), estas medidas podrían traducirse en 200 millones de euros de actividad y 10.000 empleos en 2016.

  • El 13 de mayo de 2016 se firmó un acuerdo importante bajo los auspicios del Gobierno. Los exhibidores de cine se han comprometido a favorecer el acceso de las películas independientes a las salas medianas y grandes. Los distribuidores, por su parte, se han comprometido a favorecer el acceso de las salas de las zonas rurales y de las ciudades de menos de 50.000 habitantes a las películas independientes portadoras. La defensa del atractivo de nuestra red de salas de cine única en el mundo constituye una prioridad política. En la continuidad de este acuerdo, se aplicará una reforma del arte y ensayo, destinada a apoyar mejor estas salas indispensables para la animación cultural de nuestros territorios y a simplificar sus trámites administrativos.

Por último, en el terreno de las negociaciones europeas e internacionales, Francia obtuvo en 2013 la exclusión del cine y del sector audiovisual del mandato de negociación del proyecto de acuerdo de libre comercio con los Estados Unidos. Fiel a sus valores, Francia se ha negado a reducir la cultura a su dimensión comercial, cualquiera que sea su peso económico.

El Gobierno sigue librando esta lucha defendiendo el derecho de autor y luchando contra la piratería. Por otra parte, se esfuerza por convencer a sus socios europeos de que el Derecho comunitario debe tener más en cuenta el papel de los actores digitales en la distribución y la financiación de la creación.