Este Consejo ha permitido a la Ministra recordar, en el contexto de la adopción por la Comisión Europea de su «Paquete Digital» el pasado 25 de mayo, la importancia de garantizar el futuro de la financiación de la creación y de la diversidad cultural europea.

Así, con motivo de la presentación de la propuesta de revisión de la Directiva sobre los servicios de medios audiovisuales (SMA), adoptada el 25 de mayo pasado por la Comisión Europea, y del debate entre ministros europeos que se produjo a continuación, Audrey Azoulay elogió las alentadoras respuestas dadas en este proyecto a varias preocupaciones importantes de Francia.

Las orientaciones propuestas contribuirán a reducir las asimetrías de regulación en el seno de la Unión Europea, permitiendo a los Estados miembros imponer contribuciones a la financiación de la creación al conjunto de los servicios de vídeo a la demanda que se dirigen a su territorio, incluso cuando estén establecidos en otro Estado miembro, imponiendo a todos los servicios de vídeo a la carta una cuota mínima de exposición de obras europeas. Además, la inclusión en el ámbito de aplicación de las plataformas de intercambio de vídeo permitirá reequilibrar las reglas del juego entre las cadenas de televisión y los nuevos actores del sector audiovisual y proteger mejor al público. Estas propuestas marcan el reconocimiento por parte de la Comisión de que los servicios audiovisuales se inscriben en territorios que corresponden a las culturas y lenguas de Europa y a los que debe adaptarse la normativa.

Al tiempo que se congratulaba de estos importantes avances, Audrey Azoulay abogó por una mayor ambición europea, en particular sobre las cuotas de obras europeas, se opuso a toda armonización a la baja, por ejemplo en materia de publicidad, y recordó la importancia de establecer un mejor reparto del valor entre creadores y plataformas.

Con el apoyo de Alemania y Rumanía, Audrey Azoulay inició el debate sobre la interoperabilidad y pidió a la Comisión Europea que inicie una reflexión en profundidad sobre el tema. En efecto, se trata de un eje principal para ofrecer garantías al público, permitir el pluralismo de la distribución - en particular para el libro digital - y reforzar las ofertas legales.

Por otra parte, la Ministra apoyó la iniciativa alemana que pedía una reflexión europea sobre la remuneración de los editores, en particular en concepto de remuneración por copia privada, a raíz de la sentencia «Reprobel» dictada por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea.