François Hollande, Presidente de la República, y Audrey Azoulay, Ministra de Cultura y Comunicación, visitaron ayer Annecy en el marco de la 40eme edición del Festival Internacional de Cine de Animación.

 El jefe de Estado y la ministra visitaron el vivero «Les Papeteries Images» en Cran-Gevrier, lugar emblemático del dinamismo en materia de producción de animación. Su visita continuó luego en los stands del mercado de la película, en particular los de la escuela de los Gobelinos, del CNC, de Millimages y de France Télévisions, antes de intercambiar impresiones con los profesionales y los organizadores del Festival.

Francia es el tercer productor mundial de animación (detrás de Estados Unidos y Japón).  Esta visita oficial saluda el dinamismo de la animación francesa, sector de excelencia que asocia la creación y la proeza tecnológica. Desde hace 20 años, ha sabido abrirse al mundo, con el 80% del volumen de animación francesa financiado con socios internacionales en 2015. 

Este sector está totalmente orientado al futuro, en constante reinvención gracias a la tecnología integrada en sus procesos de producción. La excelencia de las formaciones francesas, reconocida en todo el mundo, permitió que nacieran talentos para la escritura, el diseño y la producción en los estudios.

Los poderes públicos han apoyado de manera constante el desarrollo de esta industria emblemática del éxito de la excepción cultural, que se traduce en:

 

  • un apoyo financiero: más de 50 millones de euros de ayudas concedidas por el CNC al sector en todas las fases de la creación en 2015, a los que se añade un dispositivo de relocalización de los rodajes en Francia gracias a los créditos de impuestos, cuyo tipo se aumentó en enero de 2016.
  • las obligaciones de inversión y difusión de las cadenas de televisión.

Francia y sus socios llevan este modelo de excepción cultural dentro de la Unión Europea. En este sentido, la reciente propuesta de nueva directiva de «servicios de medios audiovisuales» presentada por la Comisión Europea refuerza este modelo al contemplar la ampliación de estas obligaciones a las nuevas plataformas digitales de difusión.

Esta política ambiciosa, combinada con el talento, la creatividad y el compromiso de los profesionales, ha permitido a la animación francesa ser un sector de excelencia.