Desde que soy Ministro de Cultura, no he conocido a ningún artista o artesano que se niegue a compartir su talento o su saber hacer.
Si el Sr. Rachline hubiera hecho su trabajo de alcalde, para proponer actividades a los niños de Fréjus, como prevé la reforma de los ritmos escolares, y si se hubiera tomado el tiempo de ir a los artistas para elaborar con ellos propuestas de educación artística y cultural, No estaríamos en esta situación.
Pero como de costumbre, el FN privilegia la provocación y la incitación al odio más que el interés general.
El alcalde de Frejus muestra su desprecio por los artistas y la cultura, no es una gran sorpresa. Pero convierte a los niños y a sus familias en víctimas colaterales de su incuria.
París, 30 de julio de 2015