Con tristeza nos enteramos de la muerte de Wilfride Piollet, gran figura del mundo de la danza.

 

Nacida en 1943, Wilfride Piollet se formó en casa de Irène Popard y luego en la Escuela de danza de la Ópera Nacional de París. Contratada en 1960 en el Ballet, Maurice Béjart le confió su primer papel de solista en Bodas en 1966. Nombrada bailarina estrella en 1969, interpreta los grandes papeles del repertorio clásico en los escenarios de todo el mundo y se ilustra también en las piezas de coreógrafos del siglo XX como George Balanchine, Serge Lifar, Roland Petit, Jérome Robbins. A partir de 1977, crea sus propias coreografías.

 

Casada desde 1971 con el bailarín Jean Guizerix, funda con él una compañía en 1986 en la que abordan las creaciones de coreógrafos contemporáneos como Andy Degroat, Douglas Dunn, Daniel Larrieu, Jiri Kylian, Yvonne Rainer... 

 

Profundamente marcado por la relación espacial de Merce Cunningham, Wilfride Piollet inventa técnicas de calentamiento y entrenamiento del bailarín que son también métodos de creación. Profesora en el Conservatorio Nacional Superior de Música y Danza de París a partir de 1989, desarrolla su método de las «barras flexibles» (según la expresión tomada de un poema que le dedicó René Char) y publica varias obras sobre el tema.

 

Nombrada en 1989 comendadora en la Orden Nacional del Mérito, Wilfride Piollet fue una personalidad excepcional que no solo dedicó su vida entera a la danza, sino que la convirtió en un campo compartido de investigación, estímulo y transmisión. Su muerte es una gran pérdida para el mundo artístico.

 

Mis afectuosos pensamientos están con sus seres queridos y con todas las personas que han tenido la suerte de trabajar con ella.