François Truffaut, Alain Resnais, Jean-Luc Godard, Jacques Rivette le deben mucho. Han realizado varias de sus mejores películas a partir de las historias imaginadas por Jean Gruault.

«Jules et Jim», «El niño salvaje», «Mi tío de América», «El amor a muerte», «Los carabineros», «La religiosa de Diderot»... Cada una de estas obras lleva la marca de la exigencia literaria de este gran guionista de la Nueva Ola.

Jean Gruault amaba la imagen y la servía con palabras, diálogos, silencios, un ritmo siempre justo y que alcanzaba cada vez su objetivo: la emoción. Esta «pata» se encuentra también en sus novelas, sus obras de teatro, sus libretos de ópera.

Hace unos días, como último homenaje a su talento y a su modernidad, acababa de presentarse en el Festival de Cannes una película inspirada en uno de sus antiguos guiones: «Marguerite et Julien», de Valérie Donzelli.

Mis pensamientos están con su familia y sus seres queridos.