Es con tristeza que acabo de enterarme de la muerte de Jacques Rampal, ocurrida en su septuagésimo undécimo año.

Dibujante, autor de teatro, periodista, Jacques Rampal no quería elegir entre sus pasiones para disfrutar de la vida y contarla.

Para los lectores de Pilote o de Mormoil, esta revista satírica emblemática de los años 70, de la que fue uno de los fundadores, inventaba historias singulares. Tenía un rasgo feroz y tierno para los políticos. Fue este talento de fabulista lo que le hizo encontrar el éxito entre el gran público, con uno de sus primeros álbumes: «Estos animales que nos gobiernan».

Luego vino el teatro para contar más historias. Historias en alejandrino para poner sus pasos en los de Molière e imaginar una secuela al Misántropo.  «Célimène et le Cardinal», que hizo actuar en el teatro de la Porte Saint-Martin en 1992, le valió inmediatamente el reconocimiento del público y de la profesión con siete nominaciones y dos Molières, entre ellos el de mejor actriz para Ludmila Mikaël.

Veinte años más tarde, las piezas de Jacques Rampal se siguen representando en Francia y en el extranjero.

Dirijo a su familia y a sus seres queridos mis más cordiales pensamientos.