Richard Anthony nos dejó a los setenta y siete años.

Sacudido durante su infancia entre Egipto e Inglaterra, entre Argentina y París, decidió desde muy joven vivir de su arte, y en primer lugar para subvenir a las necesidades de su madre y de su hermana menor.

Sensible al timbre de voz del que se llamaba «el Padre tranquilo del rock», el público le guardará un amor fiel a lo largo de su carrera: más de 600 títulos, a menudo grabados en diferentes idiomas, más de 60 millones de discos vendidos, 17 tubos clasificados 21 veces número 1 de ventas - un récord siempre sin igual.

A Richard Anthony siempre le gustó la escena. En 2012, de nuevo, estaba lleno en el Olympia. «Es mi fiesta», «Oigo silbar el tren», «Ahora puedes irte»... En Francia y Suiza, Argentina e Irán, sus canciones estarán en los corazones y en los labios durante mucho tiempo.

Expreso mi apoyo a su compañera y a sus hijos.
París, 20 de abril de 2015