Manoel de Oliveira nos dejó el 2 de abril en Lisboa.
Había jugado en La canción de Lisboala primera película sonora rodada en Portugal. Pero es, por supuesto, como director que Manoel de Oliveira se había hecho reconocer en todo el mundo como uno de los grandes nombres del séptimo arte.

Si su obra está profundamente marcada por la literatura y el teatro de su país, Manoel de Oliveira nos ha ofrecido también una magnífica adaptación, verdadera proeza, de la obra maestra de Claudel, Le Zapato de satén.

Es otra adaptación de otro gran texto francés, Madame Bovaryque le valdrá imponerse más allá de su Portugal natal y con La Carta inspirada en La princesa de Cleves que obtenga el Premio del Jurado en el Festival de Cannes en 1999.
Manoel de Oliveira había celebrado sus 106 años; hace algunos meses. Era el decano de los cineastas en activo, un creador de una fascinante energía que el tiempo parecía incapaz de cansar.

La gran edad fue para él la de la cosecha, continuando a cosechar los frutos de toda una vida de meditación y contemplación, una vida vivida como poeta.

Mis pensamientos están con su familia y sus seres queridos.
 
 
París, 2 de abril de 2015