Me enteré con gran tristeza de la muerte de Jean-François Jarrige.

A lo largo de su carrera, habrá hecho una contribución esencial al conocimiento del subcontinente indio y de Asia central, del que fue un destacado especialista.

Este gran servidor del Estado fue, a partir de 1986, el director del museo nacional de las artes asiáticas-Guimet. Fue el primer presidente de este museo convertido en establecimiento público en 2004 y ocupó esta función hasta su jubilación en 2008.

Arqueólogo, orientalista y protohistoriador, se había especializado en arqueología del sur de Asia y había estudiado especialmente la civilización del Indo y sus antecedentes en el Baluchistán paquistaní. Investigador en el CNRS, había dirigido la misión arqueológica francesa en Pakistán desde 1975.

Fue director de las misiones arqueológicas de excavación en la cuenca de Kachi/Bolan de 1973 a 2000 en los sitios de Mehrgarh y Nausharo y ha hecho progresar considerablemente el conocimiento de la historia de estas regiones.

Es autor de numerosas obras y artículos, a menudo en colaboración con miembros de sus equipos arqueológicos.

Fue uno de los fundadores de la European Association for South Asian Archaeology and Art y desde 1994 era secretario general de la Comisión Consultiva de Investigaciones Arqueológicas en el Extranjero del Ministerio de Asuntos Exteriores.

Comisario general de numerosas exposiciones del museo Guimet, en particular «Afganistán, una historia milenaria» (2001-2002), «Montañas celestes, Tesoro de los museos de China» (marzo-junio de 2004), o «Afganistán, los tesoros encontrados del museo de Kabul» (diciembre 2006-abril 2007), fue también el artífice de la gran renovación de este museo, de 1996 a 2001.

Fue miembro de la Academia de Inscripciones y Bellas Letras desde 1997.

Con la desaparición de Jean-François Jarrige, perdemos a un erudito humanista enamorado de las culturas del mundo, que siempre ha sabido poner su pasión al servicio del Estado.

Expreso mi más sentido pésame a su esposa e hijas.