Jean-François Calvé nos dejó a la edad de 89 años.

Durante medio siglo, multiplicó los papeles en el cine y en el teatro sin perder nunca la distinción que lo caracterizaba.

Su rostro de rasgos puros se había notado ya en 1953 en la película de Willy Rozier, «Manina, la chica sin velo». Fue el primer compañero de la joven Brigitte Bardot.

Posteriormente, en cada uno de sus papeles, habrá cavado su personaje, llenándolo de su verdad misteriosa: sensacional ministro en «Le Guignolo» de Georges Lautner o delicioso marqués en «Turcaret» de Lazare Iglesis en la televisión. Este soplo de verdad le venía del teatro y -quizás- de su compañía con un tal Jean-Louis Barrault.

Mis pensamientos están con su familia y sus seres queridos.
París, 13 de octubre de 2014