El planeta jazz pierde en Claude Nobs, uno de sus ángeles guardianes. Desde sus montañas suizas, este valdense dulce y apasionado había fundado, desde mediados de los años 60, un lugar de convivencia que se había convertido en mítico: el Montreux Jazz Festival, donde cada verano actúan los más grandes nombres del jazz y del pop. Apasionado por la música y las nuevas tecnologías, sabía olfatear el viento y colaborar con los mejores: los Rolling Stones (fue el primero en traerlos a Suiza), Leonard Cohen, David Bowie... y por supuesto las estrellas del jazz Count Basie, Ray Charles, Keith Jarett... Doy mi apoyo al equipo de Montreux Jazz, así como a todos los que han experimentado la generosidad de este gran empresario melómano.

El planeta jazz pierde en Claude Nobs, uno de sus ángeles guardianes. Desde sus montañas suizas, este valdense dulce y apasionado había fundado, desde mediados de los años 60, un lugar de convivencia que se había convertido en mítico: el Montreux Jazz Festival, donde cada verano actúan los más grandes nombres del jazz y del pop.
   
Apasionado por la música y las nuevas tecnologías, sabía olfatear el viento y colaborar con los mejores: los Rolling Stones (fue el primero en traerlos a Suiza), Leonard Cohen, David Bowie... y por supuesto las estrellas del jazz Count Basie, Ray Charles, Keith Jarett...
   
Doy mi apoyo al equipo de Montreux Jazz, así como a todos los que han experimentado la generosidad de este gran empresario melómano.