Henri Alleg nos dejó. Nos deja el testimonio de una vida de valentía y convicción, una vida entera consagrada a la justicia y a la verdad. 

Entre el ruido de las armas y el silencio de la resignación, había elegido el combate de la escritura. Militante comunista e inmenso periodista, por Argel Republicano que dirigió y la Humanidad, había puesto su pluma al servicio de un compromiso de toda una vida por una determinada idea de la sociedad y contra el colonialismo.

Al hacer estallar el silencio, el autor de La Question reveló a Francia y al mundo el uso de la tortura durante la guerra de Argelia. Incautada desde su aparición, la obra recibió el apoyo unánime de los intelectuales franceses.

Signatario del Llamamiento de los Doce para el reconocimiento por el Estado francés de la tortura, supo hasta el final perseguir su ideal de un mundo más justo. 

Mi pensamiento va a su familia, a sus seres queridos y a todos los que, como Sartre, han visto en él «al que pagó el precio más alto por el simple derecho a seguir siendo un hombre entre los hombres. »