Con gran emoción me enteré de la condena en Turquía del pianista Fazil Say. Estoy muy atenta a la libertad de expresión de los artistas en Turquía y este anuncio me preocupa mucho.

 

Fazil Say es un virtuoso reconocido internacionalmente por su inmenso talento, pero también por su libertad de tono y su independencia intelectual. 

 

Quiero renovar aquí mi apoyo a todos los creadores, artistas e intelectuales que luchan por hacer triunfar la libertad de crear y de pensar.