Aurélie Filippetti, Ministra de Cultura y Comunicación, a propuesta del Consejo Nacional de Ciudades y Países de Arte e Historia, otorga el sello «Ciudad de Arte e Historia» a una nueva ciudad, y amplía el sello «País de Arte e Historia» atribuido al País del Lago de Paladru en 1991.

El sello «Ville d'art et d'histoire» se concede por unanimidad del
Consejo, en la ciudad de Ajaccio (Córcega del Sur). Cuna de la familia Bonaparte
sino también de Tino Rossi y Danielle Casanova, la ciudad está dotada de un
patrimonio muy rico y muchos servicios culturales. El ministerio de
la Cultura y la Comunicación reconoce así la riqueza arquitectónica
de la ciudad y la voluntad de los representantes electos de llevar a cabo una política urbana de calidad y
preservar un sitio excepcional. Desea que este sello pueda extenderse a
término al territorio de la comunidad de aglomeración del País Ajacciano.

El sello «Pays d'art et d'histoire» otorgado en 1991 al Pays du Lac de
Paladru - los tres Vals se extendió al País Voironnais (Isère). El consejo
nacional elogió la calidad de la mediación cultural establecida desde
veinte años y la conformidad del proyecto cultural con los retos de la evolución
cualitativa de este territorio industrial. Además de su riqueza arqueológica (excavaciones
de los caballeros campesinos del Año Mil), el País Voironnais se caracteriza por su
fuerte dimensión paisajística (pantano de Chirens, Parque Natural Regional de la
Chartreuse) y por la presencia de un edificio a la vez religioso (priorato románico de
Chirens, monasterio de la Silve bendito al pino), fortificado e industrial (Puente
chavrat).

La red de ciudades y países de arte e historia cuenta ahora con 167 ciudades
o País de arte e historia, incluyendo 58 País de arte e historia.

La Ministra de Cultura y Comunicación apuesta por la calidad
arquitectónica y la dimensión paisajística de los territorios, así como
desarrollo de una cultura arquitectónica de los franceses y de una dinámica
de creación dentro de las ciudades antiguas,
especial. Es la calidad del espacio público en el que viven
poblaciones afectadas.

La etiqueta representa también un vector esencial para el desarrollo de
la Educación artística y cultural de los jóvenes, desde el jardín de infancia hasta el liceo,
dándoles las claves para acceder a la riqueza arquitectónica, patrimonial
ambiental de su lugar de vida. Más ampliamente, la etiqueta permite
sensibilizar a los habitantes sobre su entorno de vida - mediante la
equipo de mediación cultural de calidad (el animador de la arquitectura y el
patrimonio en particular) - adquiriendo así una dimensión ciudadana. Estos
objetivos siguen siendo una de las fuerzas de esta asociación entre el
entidades territoriales. Para ello, se benefician de una subvención de
el Estado. Se renegocian los convenios «Ciudades y País de arte e historia»
cada diez años, para que las políticas locales coincidan mejor con
la evolución de los requisitos de la etiqueta.