Señor Prefecto, querido Pierre Monzani, Señor Senador, querido Vincent Eblé, Señor Diputado Alcalde de Dammarie-les-Lys, querido Jean-Claude Mignon, Señor Alcalde de Melun, querido Gérard Millet, Señor Vicepresidentepresidente del Alto Consejo de Educación Artística y Cultural, querido Didier Lockwood, Querido Jean-Claude Casadesus, querido Michel Jonasz, querido Jean-Claude Perrot, miembros de la misión, Señora Directora Regional de Asuntos Culturales, querida Muriel Genthon, Señoras y señores, queridos amigos:

En los votos al mundo de la cultura que había pronunciado en la Ciudad de la Música en enero de 2010, el Presidente de la República había recordado la importancia de la educación mediante la práctica, especialmente musical, y su deseo de relanzar la reflexión sobre los medios de hacerla accesible al mayor número posible de personas.

Debate de larga data, si es que hay alguno, sobre un objetivo, sin embargo, ampliamente compartido. Desde hace unos veinte años, el Ministerio de Cultura, las colectividades territoriales que tienen a su cargo los conservatorios, los propios establecimientos, sus directores, sus profesores, los padres de alumnos se han hecho cargo de esta cuestión. Los conservatorios han abierto sus enfoques pedagógicos y, en particular, han dado mayor importancia a las prácticas colectivas. Sin embargo, tuve la impresión de que aún quedaba mucho por hacer: las representaciones de nuestros conciudadanos, de los padres, de los niños, de los adolescentes, conservan la imagen de un aprendizaje centrado en las músicas científicas, en un acceso donde la teoría puede preceder aún a la práctica, en detrimento de los enfoques intuitivos y de una diversidad de directorios. La fuerza de la intimidación social, la que hace creer que la música es una esfera reservada a los sectores privilegiados de la población, sigue imponiéndose con demasiada frecuencia.

Por todas estas razones, y en el espíritu de las acciones que he lanzado en torno a la noción de cultura compartida, he propuesto a Didier Lockwood llevar a cabo esta misión, con personalidades eminentes del mundo musical cuya presencia hoy saludo, para identificar los medios de generalizar los enfoques pedagógicos basados en la apertura de las estéticas, la valorización de la escucha y el refuerzo de las prácticas colectivas. Con la idea, más allá de la dimensión estética de la práctica y de la enseñanza musical, de que saber escuchar al otro, escuchar a los demás, para producir uno mismo, para crear singularidad con los demás, es esencial en la formación que se ofrece a estos futuros adultos.

¿Por qué Didier Lockwood? Porque usted es a la vez un músico talentoso que ha sabido conjugar las estéticas en su arte mismo, porque usted, ardiente defensor de la improvisación, es también un «institucional», vicepresidente del Alto Consejo de la Educación artística y cultural, implicado en todas las causas que unen la escuela y la cultura, a la escucha de todos los proyectos destinados a ampliar el acceso de los jóvenes a la cultura. Con vuestra escuela que es un formidable laboratorio pedagógico, lo acabamos de constatar, con vuestras clases magistrales en Francia y en todo el mundo, especialmente en las universidades americanas donde se han podido medir los beneficios de una mayor apertura de las enseñanzas a los formatos de taller, al jazz, a las músicas populares, sabía que tendrían la capacidad de federar, con vuestro compromiso y vuestro entusiasmo comunicativo, las grandes personalidades en torno a un trabajo esencial de reflexión común.

A esto se añade vuestra reflexión, en el seno del Alto Consejo de la Educación artística y cultural, sobre la contribución de las nuevas tecnologías a la creación y generalización de nuevos instrumentos pedagógicos que sitúan la intuición y la plasticidad del cuerpo del músico en el centro de la enseñanza de las prácticas musicales.

Hace mucho tiempo que deseaba visitar su escuela. Se lo había prometido al diputado alcalde de Dammarie, señor Jean-Claude Mignon. Una escuela original, de proyección internacional, fuertemente apoyada por las colectividades territoriales, que ofrece itinerarios diversificados para los jóvenes pero también para los adultos en formación continua, y hoy reconocida como parte interesada en la oferta pública de enseñanza superior musical, en el marco de una colaboración con el polo superior París/Boulogne Billancourt, para la concesión del diploma nacional superior profesional de músico en jazz y músicas actuales, en relación con la universidad.

Hablar de enseñanza artística aquí es también una oportunidad para recordar que el departamento de Sena y Marne comprende 15 conservatorios, entre ellos el de Melun, muy cercano. El Sr. Alcalde Gérard Millet acaba de presentarme la maqueta de la futura implantación del conservatorio de Melun, que testimonia el compromiso de esta ciudad en materia de enseñanza artística. El Sena y Marne se movilizó mucho en la aplicación de la Ley de agosto de 2004, estableciendo un esquema departamental de las enseñanzas artísticas particularmente pertinente, orientado a la estructuración territorial y a la legibilidad de la oferta. Me alegro de la presencia hoy del señor Eblé y del director de la acción cultural del departamento, Jean-Claude Perrot, que ha participado activamente en esta misión. Sé que ambos están particularmente abiertos a las ideas que figuran en este informe.

Pienso aquí hablando ante vosotros de transmisión y sobre todo de transmisión musical, en Fontainebleau, de la que estamos cerca, donde se celebró el primer festival de Historia del arte, en parte dedicado a la enseñanza de la historia de las artes introducido en la escuela, y donde tendrá lugar la edición 2012 que estamos preparando. Fontainebleau es también Nadia Boulanger y el conservatorio franco-americano, cuya influencia se conoce en el desarrollo de nuestra vida musical, y el papel que desempeñó, querido Jean-Claude, Robert Casadesus.

Para que pueda llevar a cabo esta misión, deseé que pudiera apoyarse en un pequeño grupo de trabajo, para favorecer la riqueza de los intercambios, audicionando al mayor número posible de actores para que puedan hacerse eco de una gran variedad de puntos de vista. Numerosas personalidades, artistas e instituciones, padres de alumnos, respondieron. Se trata, sin duda, de una muestra significativa del interés por las cuestiones relacionadas con la enseñanza de la música, en lugar de la música actual, de las músicas tradicionales, de las músicas improvisadas en la demanda expresada a las colectividades por los ciudadanos, que se encuentran también en las grandes expectativas en la materia expresadas hoy, especialmente entre los adolescentes.

De este informe, muy rico, tengo dos ideas directrices para el futuro:

- Dar a los niños un acceso menos «académico» a la música, abierto a la diversidad, basado en la intuición y la escucha, dando paso a la improvisación, al ritmo, a la oralidad. La idea de una estructuración en dos polos merecerá ser profundizada, con tronco común e intercambios pedagógicos entre la música llamada clásica de tradición escrita (antigua, clásica, contemporánea...) y la música llamada popular, de tradición oral (tradicional, actual, improvisada...), cuyo enfoque sería entonces vivido como simple complemento a una práctica académica.

- La ampliación de los conservatorios a «escuelas de arte». Se trata de abrir estos establecimientos no sólo a la música, a la danza y al teatro, sino también a las artes plásticas y al circo - disciplinas hoy en día asumidas por el sector asociativo, a menudo municipal, pero sin el mismo reconocimiento, sin una articulación real entre prácticas complementarias en la formación de niños y adolescentes.

Estas propuestas son ambiciosas. Requieren una reflexión colectiva que deseo abrir con las colectividades territoriales de las que dependen estos establecimientos. En efecto, no corresponde al Estado decidir por sí solo al respecto. Presentaré estos ejes de trabajo a las asociaciones que representan a las colectividades territoriales en el marco del Consejo de las colectividades territoriales para el desarrollo cultural en su sesión plenaria del 31 de enero, en relación con la cuestión de la reforma de las enseñanzas artísticas de 2004.

En efecto, en el marco de este Consejo hemos tenido ocasión de mantener intercambios muy enriquecedores sobre la reforma que la ley de agosto de 2004 lanzó, y que ustedes saben que ha tropezado con muchas dificultades, con debates entre Estado y colectividades, sino también entre las asociaciones de colectividades, cuando no está en el seno de estas mismas asociaciones. El tema, aparentemente inextricable al principio, ha madurado mucho, en particular gracias a la senadora Morin-Desailly, autora de un informe que ahora hace referencia, gracias al debate que se celebró en el otoño de 2009 en el Senado sobre este tema por iniciativa suya, gracias a los trabajos realizados posteriormente por el Estado y las colectividades en el seno del Consejo de las colectividades territoriales para el desarrollo cultural, gracias por fin a la última fase de audiencias a la que ha procedido la señora Morin-Desailly. A pesar de estos esfuerzos, a pesar de mi voluntad de conseguirlo, a pesar de la toma de conciencia por todos los actores interesados y en particular los elegidos, de la importancia de estos temas, no hemos podido tener éxito. Creo que el informe que me ha presentado puede permitirnos retomar la reflexión «desde arriba», trabajando juntos sobre los objetivos mismos de las enseñanzas artísticas y sobre su articulación con su entorno.

En efecto, me parece importante que esta reflexión sea global e integre la articulación de las enseñanzas artísticas con todos los dispositivos que contribuyen al acceso de los jóvenes a la música. Hay que tender puentes, como se subraya en el informe, entre escuelas y conservatorios, con el fin de que los niños «se atrevan» al conservatorio.

Algunos dispositivos se dedican a hacer descubrir la música desde la más temprana edad, y esto desde hace años. Pienso, por ejemplo, en las Juventudes musicales de Francia, que desde hace 70 años trabajan en este sentido. El sábado pasado fui a Boulogne-Billancourt a la presentación de la próxima temporada de esta dinámica asociación. Pienso también en dispositivos como Dix mois d'Ecole et d'Opéra, pero también, señor diputado alcalde, en las clases orquestales, ámbito en el que su ciudad lleva a cabo una acción ejemplar, en relación con el centro de música Didier Lockwood. Con Luc Chatel, tengo un gran interés en el desarrollo de las prácticas orquestales en la escuela. Nuestros dos ministerios han trabajado mucho en este tema en los últimos meses para que estas prácticas encuentren su lugar en el paisaje educativo, gracias a una circular común que aparecerá próximamente, y que precisará a la atención de las partes interesadas el marco en el que dichas prácticas deben desarrollarse. Existen más de 600 experiencias de prácticas orquestales en la escuela, por iniciativa de establecimientos escolares, asociaciones o conservatorios, en todo el territorio. Es mucho, pero espero que haya más. La participación en las prácticas orquestales en la escuela produce resultados notables, tendré la ocasión de volver próximamente con mi colega Luc Chatel.

En estas materias no debemos vacilar en innovar, y eso es lo que Laurent Bayle, cuya presencia hoy acojo con satisfacción, ha sabido proponernos, junto con el Consejo de la creación artística, lanzando la experiencia DEMOS, a la que tengo el mayor interés. Esta experiencia, inspirada en El Sistema de Venezuela, reúne a 450 jóvenes de 6 a 12 años sin práctica musical previa, dirigidos por los músicos de la orquesta de París, de la orquesta Divertimento de la ciudad de Stains, pero también por profesores de conservatorios y DUMISTES. Propone un aprendizaje intensivo y encuadrado de la práctica orquestal, dirigido a jóvenes de los barrios objetivo de la política de la ciudad en París y en Ile-de-France, que no disponen de recursos económicos, sociales o culturales para acceder a la música clásica en las instituciones existentes. Esta iniciativa está dirigida precisamente a niños y adolescentes que nunca se atreverían a cruzar la puerta de un conservatorio. El enfoque combina una pedagogía colectiva basada en la práctica instrumental, fuera del tiempo escolar, y un seguimiento social y educativo en el que participan músicos y expertos del campo social. También en este caso permite eliminar los obstáculos sociales y culturales vinculados a la práctica musical, favorecer la confrontación con la excelencia artística, hacer evolucionar las representaciones vinculadas a las músicas clásicas, apoyar en su caso la emergencia de jóvenes talentos, e iniciar prácticas pedagógicas innovadoras.

Todas estas experiencias son complementarias y van en la dirección correcta. Deseo en este comienzo de año que este movimiento continúe y se desarrolle y estoy convencido de que el notable trabajo que se acaba de realizar nos abre nuevas pistas y nuevos horizontes.

Le doy las gracias.