Señor Presidente de la Sociedad de la Gente de Letras, estimado Jean-Claude Bolonia, Señorías,

Acojo con satisfacción la organización de este Foro, que aporta una contribución
valiosa, por la diversidad y la calidad de sus intervenciones, para la reflexión
que mi ministerio lleva a cabo en favor de la traducción. Aquí quiero dar las gracias
su presidente, Jean-Claude Bolonia, de esta feliz iniciativa y de su
invitación a unirme a todos vosotros.

Si la lengua francesa sigue siendo la segunda lengua francesa original
traducido al mundo, se lo debe a la alianza desde ahora más de
treinta años de un sector editorial extremadamente dinámico a nivel internacional y
de una voluntad pública afirmada en el tiempo.

La edición francesa realiza casi una cuarta parte de su volumen de negocios en
internacional. Desde 2005, el número de
contratos de cesión, a más de 50 idiomas. Esto refleja un fuerte
inversión de los editores franceses para acompañar la presencia de
autores y sus textos en el extranjero - pero también para dar la bienvenida, en
sus catálogos, las literaturas del mundo entero.

Bajo el impulso de Jean Gattegno, el Ministerio de Cultura y
Comunicación se ha comprometido durante treinta años en una política
ambiciosa y única en su género a favor de la traducción,
idioma nacional a idiomas extranjeros como idiomas extranjeros
hacia el francés. Hoy se movilizan 6,5 millones de euros
por el Centro Nacional del Libro, operador de mi ministerio, para apoyar la
presencia de la creación literaria francesa en el extranjero y de las literaturas del
mundo en Francia, con intervenciones que cubren todos los campos:
ayudas a la traducción, del francés a las lenguas extranjeras y de las lenguas
extranjeras al francés; apoyo a los traductores para sus proyectos de
traducción, pero también en sus intercambios con sus hermanos
extranjeros; acompañamiento de la red de librerías francófonas en
el extranjero; apoyo a las manifestaciones literarias, numerosas sobre nuestro
territorio, que acogen a autores extranjeros en Francia.

Como han demostrado sus debates, la geografía y las lógicas
de la traducción experimentan, no obstante, cambios
mayores, con consecuencias que aún no conocemos
completamente, tanto en la práctica misma de la traducción literaria como en la
recepción de la creación literaria francesa en el extranjero.

Consciente de estos nuevos retos, el Centro Nacional del Libro confió a
Pierre Assouline un informe sobre la condición del traductor hoy en
Francia, pero también en otros países europeos. Pierre Assouline
presentó él mismo ayer este trabajo que, al mismo tiempo que hace un balance argumentado de
la profesión y un estado contrastado del debate, servido por una pluma sin
concesión, se propone ante todo abrir un diálogo renovado entre editores y
traductores. Su informe concluía con estas palabras: Es urgente que los
editores y traductores se adaptan a las nuevas normas de producción
literaria y su difusión [...] Si este informe pudiera al menos alertar a los
partes interesadas sobre la urgencia de ocuparse del expediente, y si podía
al menos provocar esta reunión [entre editores y traductores] que
no habría sido ordenado ni escrito en vano. »

Acto. El Sindicato Nacional de Editores y la Asociación de Traductores
literarios de Francia han contratado desde el mes de septiembre una serie de
reuniones de trabajo, en el hotel de Avejan, sobre el estado de la traducción y del
traductor o condiciones contractuales, con el fin de llegar, con el conjunto
de los socios, a una actualización del código de usos y, sobre todo, a la puesta
acciones comunes, al servicio de un compromiso común en favor
de la tradición de exigencia y calidad de la traducción literaria en Francia.

El informe de Pierre Assouline ponía de relieve la cuestión
esencial para la formación de traductores. También es un tema sobre
que el Centro Nacional del Libro trabaja hoy junto a sus
principales colaboradores de la Asociación de Traductores Literarios
Francia (ATLF), representado por su presidente Olivier Mannoni, y las Asambleas
de la Traducción Literaria en Arles (ATLAS), representadas por su presidenta,
Hélène Henry-Safier.

En este sentido, quiero destacar la calidad del «La fábrica de traductores», un
programa apoyado por la Delegación General para la Lengua Francesa y
idiomas de Francia de mi ministerio y por el Instituto Francés. Proponiendo
cursos de 3 meses de duración en el Colegio Internacional de Traducción Literaria en
Arles, la «fábrica de traductores», de la que tuve el gran placer de recibir
calle de Valois los participantes de la sesión franco-árabe, participa en el
renovación de generaciones de traductores extranjeros y
desarrollo de redes de traductores profesionales, en una
enfoque intensivo y cualitativo notable. Es un programa que mi
ministerio tiene la intención de seguir apoyando.

Esta acción del Ministerio de Cultura en el campo de la traducción se inscribe
en el marco general de su política internacional en favor de la creación y
de las industrias culturales, a la articulación de las lógicas económicas (apoyar
las industrias culturales francesas a nivel internacional) y culturales (proteger y
promover la diversidad de las expresiones culturales). El Centro Nacional del Libro
ha diseñado y puesto en marcha un portal totalmente dedicado al libro francés
Internacional, FranceLivre, inaugurado en el Salón del Libro de Frankfurt con el
presidente del Instituto Francés, Xavier Darcos, cofundador del mismo. Este
portal, que asocia a todos los actores del libro francés en el extranjero, y todo
en particular la Oficina Internacional de la Edición Francesa
dirección de Jean-Guy Boin [presente en la sala], también se beneficia del
apoyo a la prensa cultural y especializada. FranceLivre pretende aumentar
significativamente la visibilidad no solo de la creación literaria francesa
pero también de una política pública original, que a menudo se cita en
por ejemplo por nuestros socios extranjeros.

Por último, quisiera subrayar la complementariedad entre la acción del Ministerio de
Asuntos Exteriores, el Instituto Francés y el Ministerio de Cultura
Comunicación en este ámbito. Los agentes de la red cultural francesa
encargados de la promoción del libro francés desempeñan en efecto un papel de peritaje y
y los programas de apoyo a la publicación, que
apoyan alrededor del 5% de los títulos cedidos del francés, con prioridad los
de ellos, cuya rentabilidad financiera no está garantizada, forman un
dispositivo muy valioso al servicio de una diplomacia cultural de influencia. Esta
enfoque cualitativo, que sitúa sus objetivos en materia de
En mi opinión, a largo plazo es muy complementario del enfoque del CNL en
materia de industria cultural. Creo que esta diversidad de dispositivos
existentes es precisamente una oportunidad, tanto para nuestra diplomacia cultural
y para nuestras industrias culturales.

Por último, unas palabras sobre las ciencias humanas y sociales. Apoyar la
traducción es también, y quizás sobre todo, preservar la capacidad de pensar
y escribir en francés. Por eso mi ministerio está comprometido en un
proyecto de plan masivo de traducción en humanidades y
sociales, en forma digitalizada, revistas de referencia de expresión
francés prioritariamente en inglés y, a largo plazo, según una perspectiva
multipolar y multilingüe, en las lenguas dominantes (español, portugués,
árabe, ruso, etc.). A este respecto, acojo con satisfacción el proyecto de asociación entre el
CNL y el portal CAIRN.info. Esta asociación constituirá la base de este
programa de traducción para revistas de humanidades y
sociales hacia el inglés, mejorando también su SEO, mientras que
reforzando la capacidad de sus colaboradores de expresarse en francés sin
la capacidad de dirigirse a un público internacional. Con
un presupuesto global de 2,2 millones de euros para 3 años, de los cuales 1,1 millones de euros
subvención del CNL y la otra mitad procedente de inversiones privadas, en
primer lugar por CAIRN, este programa pretende constituir un instrumento esencial para
servicio de la visibilidad de las ciencias humanas y sociales francesas y
la internacionalización de nuestros debates de ideas. Una convención entre el CNL y el
CNRS está en estudio, y me felicito del gran interés que mi colega Laurent
Wauquiez, Ministro de Educación Superior e Investigación, lleva a
este programa, que tiene por supuesto la vocación de ser llevado por nuestros dos
ministerios. Una vez que se haya establecido, se beneficiará también, espero,
del apoyo a la red cultural francesa en el extranjero, del Ministerio de Asuntos
y del Instituto Francés.

En un momento en que las corrientes de la mundialización son motivo de preocupación y
reacciones, nada sería más peligroso, en el ámbito de nuestras políticas de la
lengua, que permanecer inactivos, o sonar la hora de repliegue y protección.
La traducción, una de las principales prioridades de la acción de mi ministerio en
el dominio de la lengua francesa, constituye precisamente una de las mejores
armas contra los repliegues sobre sí mismo y las posturas estrictamente defensivas; tiene
siempre ha sido una de las condiciones para la creación de un espacio público común.

Le doy las gracias.