París, 24 de agosto de 2009

La Comédie-Française pierde a uno de sus internos. Cuando fue acogido en la Casa de Molière, Roger Mollien ya tenía una larga carrera, particularmente rica.

Antes de ser una figura de esta ilustre casa, fue sobre todo uno de los actores más destacados de la gran aventura del T.N.P. de Jean Vilar. Comediante o director, tenía la preocupación constante de revelar toda la modernidad de los clásicos. Para él, los grandes autores eran todos nuestros contemporáneos: Roger Mollien quería servirlos, no utilizarlos.

Vivía su oficio, como una misión, la de dar a los más numerosos públicos lo mejor, más alto y más profundo.