Con profunda tristeza me enteré de la desaparición de PaulOnoratini.Figura tutelar del Festival Internacional de Piano de la Roque d'Anthéron, que él había fundado hace apenas treinta años y de la que era Presidente, él había hecho de esta citaun lugar único de excelencia musical, deconvivilidad y autenticidad, reconocido como el mayor festival de pianoau mundo.

Cualquiera que haya tenido la suerte de asistir a estos conciertos al aire libre
han podido degustar el encanto de un lugar a la vez habitado y discreto, a imagen de su
fundador, que era también el alcalde de este pequeño pueblo a la radiación
mundial.
Paul Onoratini habrá compartido su pasión por el instrumento rey con su hijo
Bernard y ofrecido, a generaciones de amantes de la música, lo mejor del piano de
su siglo y de este comienzo del nuevo siglo. Siempre al acecho de los jóvenes
Talentos que sabía darles su oportunidad, junto a los monstruos sagrados, que
encontraban en él un refugio de paz propicio para la expresión de su sensibilidad,
en comunión con los públicos más diversos.
Deseo dirigir a su familia y a sus seres queridos mis más sinceros
condolencias. Su mensaje de simplicidad y ambición artística nos
inspirará durante mucho tiempo, entre los acuerdos que seguirán resonando
a la Roque d'Anthéron, entre los árboles y el canto de los grillos