Era el trompetista del siglo. Maurice André falleció en Bayona, en la noche del 25 de febrero a la edad de 78 años. Dio su último concierto en 2008, después de una vida consagrada a este instrumento, que contribuyó a popularizar y magnificar de una manera extraordinaria.

Quería que la trompeta fuera igual al piano o al violín. Lo ha conseguido gracias a un talento excepcional, revelado en su primera juventud, y a fuerza de un trabajo arduo, que lo veía encadenar más de doscientos conciertos al año. Deja atrás 250 grabaciones, marcados por colaboraciones con los más grandes directores de orquesta: Herbert Von Karajan, Riccardo Muti, Léonard Bernstein, y por supuesto Jean-François Paillard, su cómplice en música.

Nacido en Alès el 21 de mayo de 1933, de padre menor, Maurice André había permanecido sencillo y accesible a pesar de los honores. Una marca suplementaria, si fuera necesario, de un genio excepcional que Francia puede honrarse.