Con Jean Sangnier desaparece, en su centésimo año, una figura ejemplar y singular, que supo hacer de la prensa un arma tan eficaz como pacífica, como digno hijo de Marc Sangnier, uno de los fundadores de la democracia cristiana y apóstol del acercamiento franco-alemán.

La historia recordará su papel al frente del Grupo de la rue de Lille, uno de los primeros movimientos de resistencia en París ocupado. Era un editor valiente que publicó periódicos clandestinos como Testimonio Cristiano o l'Humanidady los discursos del general de Gaulle.

Fue un «combatiente de la prensa» y acompañó su evolución, desde la vida cotidiana Ouest France que co-fundó en 1944 - uno de los primeros periódicos franceses en disponer de una «sociedad de autores» - hasta el periódico Marie France que dirigió desde 1947 hasta 1983. Conservaremos la memoria de este hombre de convicción, uno de los más ardientes defensores del espíritu europeo.